5 de septiembre de 2007

Por aquella carretera estrecha, el abismo.


Por aquella carretera estrecha de los Picos de Europa, sin vallas quita miedo, con abismos, precipicios, simas, tajos, barrancos estomagantes, entre aquellas montañas de silencio ansíe como nunca alcanzar la meta de aquel viaje bucólico a los Lagos de Covadonga. Arriba en la llanura con vacas, cabras y muchos turistas aglomerados me encontré con esta valla. Valla que incitaba a saltarla para ver de cerca el abismo de la naturaleza sin multitudes, naturaleza sin humanidad: el vacío.

Hoy me he comprado el último libro de Enrique Vila-Matas, mi escritor vivo favorito, que precisamente se titula: Exploradores del abismo. El narrador cita a un poeta por mi desconocido, Roberto Juarroz, que también habla del vacío en su Poesía Vertical :

A veces parece

que estamos en el centro de la fiesta

Sin embargo

en el centro de la fiesta no hay nadie

En el centro de la fiesta está el vacío

Pero en el centro del vacío hay otra fiesta.

Lleno de contradicciones, es como si buscases en la naturaleza sin humanidad el abismo y vas como si fueras a una fiesta y sientes miedo, miedo que erige vallas de seguridad.

2 de septiembre de 2007

El dolmen en el pozo




Tras unos días de viaje al norte, en busca de ríos y bosques sombríos, y descanso a orillas del Mediterráneo vuelvo a mi paisaje cotidiano de urbanita sosegado.

Creo que era Hawthorne el que declaraba en boca de un personaje de “El fauno de mármol” que vivimos al borde de una enorme sima, abismo o pozo, de la que nos separa una tenue lámina. Hay que pisar con mucho cuidado porque todo nuestro mundo ilusorio puede caer en ese profundo pozo donde se abre la boca del tiempo que devora estatuas y ejércitos.

Ese pozo, símbolo de lo que no vemos pero presentimos en forma de creencias, lo he visto en Cangas de Onis, el mes pasado, dentro de la Iglesia de la Santa Cruz. Es un pequeño templo construido en el siglo VIII sobre un dolmen del neolítico, levantado como sepulcro o recinto mortuorio. La iglesia fue derribada en 1936 para dejar al aire libre aquellas losas de más de 4000 años, después de la guerra los vencedores volvieron a reconstruirla. Y así está, un templo de creencias modernas sobre otro más primitivo regado con mucha sangre. Cuando entras en la diminuta nave te das de bruces con la barandilla que cerca el agujero donde se ven las enormes lajas de piedra de más de dos metros. Y sin querer te vienen silenciosas imágenes de gentes de aquellas montañas, monstruos, guerras, estatuas caídas y las piedras del río rodando sin descanso. De aquel pozo sagrado pueden surgir muchos sueños o pesadillas que el tiempo ha seleccionado cuidadosamente para cada uno de los visitantes.

Al salir nos acercamos al puente sobre el río Sella, con su Cruz colgante como un festón. Unos niños saltan desde las rocas como hacían sus antepasados, tienen que exhibir su vacilación y valentía. Nosotros nos acercamos a una sidrería de rincones mojados, todos contentos porque la delicada lámina que nos separa del abismo no se rasgue y demos con nuestras ilusiones y esperanzas en la sima sin fondo del pasado.

23 de julio de 2007

Hasta dentro de unas semanas




En el atardecer
sólo hay en el jardín
ruido de insectos.
(Ryookan)

Y yo me voy de viaje, a sentir de cerca los bosques y las praderas del norte.

15 de julio de 2007

Estos son Memes y no los de Dawkins

Ocho cosas que previsiblemente no sepan de mí. Me lo pasa para fastidiarme el profesor Luri , aunque soy tímido y no sé a quién puede interesarle, transformo el fastidio en ejercicio de novato blogero antes de lanzarme a la carretera para corretear unos dias por los prados, bosques y rios de Asturias:
  1. Me agrada decir me agrada, pero no lo consigo muy a menudo.
  2. Según me contó mi madre, la primera palabra que aprendí a decir fue ajo y después puta.
  3. Soy fiel y leal con personas, sindicatos, empresas y animales, hasta que ofenden al sentido común (sensus communis).
  4. Cada año que pasa tengo menos pelo y estoy más sordo, luego dicen que no preparo con anticipación mis viajes.
  5. No me gusta pregonar que soy ateo, pero hoy después de leer a Jesús Mosterin me vienen vibraciones panteístas al cortex, como cuando era más joven.
  6. No pude librarme del Servicio Militar Obligatorio pero conseguí que un comandante del Glorioso Ejército del Caudillo Franco me tocara los pies planos.
  7. Me repugnan los que dicen que siempre dicen la verdad, me recuerda una frase de Mirbeau que decía “si queréis triunfar en este mundo, matad vuestra conciencia”.
  8. El día que pasé más miedo fue cuando regresaba de un viaje de fin de estudios, al pasar la aduana en La Junquera. El Guardia Civil que registraba mi maleta encontró un pequeño busto de Goethe que compré en Frankfurt. Me preguntó quién era y como no le convenció mi respuesta me apartó del resto de mis compañeros, para consultar con el Jefe si aquel señor era un famoso comunista o algo así. Ocurrió en 1970.

Y para que disfruten, si quieren, se lo paso a :

Amalia


Horrach

Luís Rivera

Monique Camus

Tantamount

Glup

Gwynette

Viajero a Itaca

Bilbao, Durero y Kiefer



Después de unos días desconectado, de viajes y amodorramiento estival, y antes de que me vuelva a dar la pájara por las montañas de Asturias, me asomo a esta ventana silenciosa para expresar mi alegría después de conocer Bilbao.

Cuando se visita por vez primera un ciudad, te encuentras casi siempre con restos de lo que fue e indicios de hacia donde se ve lanzada por los actuales habitantes. Esta foto creo que recoge, en el caso de Bilbao, esa impresión primaria: una calle atiborrada de coches, farolas retros, con edificios funcionales y grises de una ciudad provinciana con aires de grandeza y aparente placidez a pesar de las pintadas de "Gora Eta", encajonada en un paisaje roto por ese edificio metálico, impresionante, frío y a la vez de ondulante calidez que es el museo.

La sorpresa se encuentra dentro, en el Museo de Guggenheim, con dos exposiciones magníficas de dos épocas, de dos grandes artistas unidos por un mismo idioma y cultura. Albert Durero y Anselm Kiefer. Durero que vivió el tránsito del dominio de la Iglesia Católica al de los príncipes alemanes bajo la Reforma de Lutero. Anselm Kiefer, nacido al final de la Segunda Guerra Mundial en un país vencido y aborrecido por los crímenes nazis, que se lanzó a la pintura al dejar la tarima de profesor de Derecho.

En resumen, en el museo me encontré con dos visiones personales, una del Renacimiento Alemán, época de grandes transformaciones europeas, tránsito del Catolicismo Romano a la Reforma de Lutero y la actual, plasmada en esas obras que nos preguntan sobre lo absurdo de la cultura europea después del imperio de las grandes ideologías totalitarias que dejaron unos inmensos campos de cenizas, como los que reproduce Kiefer de forma tan magistral en sus enormes lienzos. Son dos miradas en una ciudad que nos recuerda que el dolor es el precio que pagamos por la libertad.



29 de junio de 2007

La hierba




No es la guadaña la que muerde la hierba
es la hierba la que al final
devora a la guadaña convirtiéndola en una hoja finísima sin acero
-anestesiada hasta el óxido
duerme luego
en la hierba crecida.

(Lennart Sjögren, 1980)

27 de junio de 2007

AMOS-OZ

Un escritor y pacifista que habrá que tener en cuenta. Pienso en su país, en sus guerras y en los que creen y luchan por utopías como este hombre que aún cree posible la paz en Israel: No pregunto quién tuvo la culpa, pregunto qué puedo hacer”

Hace unos años en una entrevista y a preguntas sobre el conflicto que vive su país decía:
"Si fuera ciudadano de Europa tendría mucho cuidado en no señalar a nadie con el dedo, ni a los israelíes ni a los árabes. No ayuda al proceso de paz y hace que los de ambos lados sean más intransigentes y más paranoicos. Europa tiene que ser cautelosa con los árabes y los judíos porque ambos han sido víctimas de Europa. Los árabes a través del imperialismo, el colonialismo, la explotación. Los judíos a través de la discriminación, la persecución, la expulsión y, finalmente, de una masacre masiva de una escala sin precedentes. Vale la pena tener en cuenta que el conflicto entre judíos y árabes es, de verdad, un enfrentamiento entre dos víctimas de Europa.
Hay un país más pequeño que Cataluña que es la única patria de 5,5 millones de judíos, y al mismo tiempo es la misma patria de 4,5 millones de palestinos. Hay que dividir la casa en dos apartamentos más pequeños y llegar a una cohabitación como dos Estados vecinos. Es posible que no vaya a ser una cohabitación de amor, pero sí debe de ser sin violencia."

24 de junio de 2007

Ellas volvieron



La vieja muele
Las niñas miran
Los bebés quizás sueñen
Con bombas y flores.
Amable futuro

22 de junio de 2007

El mal según David Lynch

En esta película se muestra de forma magistral cómo el conocer, investigar, puede conllevar una situación de riesgo al entrar en contacto con la parte más oscura del ser humano. Esa parte que permanece oculta tras los cristales y puertas de las viviendas, la melosa sonrisa de un ser humano, que bajo la dulce apariencia de una vida feliz se agazapan los mayores crímenes y maldades. El riesgo de enfrentarse al mal, físico, moral o incluso metafísico si se quiere, es el más importante de los combates por muy mediocres y pobres diablos que seamos.

Según el profesor Jesús Alcolea en esta película "David Lynch ha pintado una imagen deprimente del alma humana, pero está convencido de que es honesta. Ha sido fiel discípulo de Freud, Nietzsche y Schopenhauer: así son las cosas"

18 de junio de 2007

Anderer: Europa


Hoy he conseguido descifrar unas cuantas hojas del Diario de mi amigo Anderer. Precisamente hablan de su descubrimiento de Bertrand Russell y de Europa:

Strasbourg 12 de julio de 1972 10 de la mañana

Después de tres días de travesía francesa, llegamos a la ciudad de Estrasburgo, por la noche con nuestras mochilas y barbas hemos pasado el Rin, la frontera, ¡los guardias no nos han dicho ni buenas noches! Esto es Europa, autopistas y libertad. El Jugendherberg estaba cerrado y hemos dormitado unas dos horas en un jardín cerca de donde tenía su camión el de los Transportes Campillo que nos recogió en Arles y nos lleva hasta Hannover. Estaba intrigado por nuestro viaje en auto-stop desde Zaragoza hasta Estocolmo. Quería que le contáramos chistes para que el tostón de la autopista le resultara más corto. No le hicieron gracia los pocos que le contamos y al final quedó embobado con las historias que le contaba mi amigoG de James Joyce. Era algo surrealista, un sencillo camionero murciano atravesaba las tierras de Alemania, en compañía de dos “schalaos” (así nos llamó todo el viaje), mientras escuchaba a mi amigo G. las aventuras del irlandés en París. Yo, para no dormirme, saqué mi revista TRIUNFO. Después de leer una reseña de Domingo Pérez Minik que da cuenta de una entrevista que tuvo con Bertrand Russell en Tenerife, he mirado el paisaje boscoso que la lluvia reblandecía con su brillo. En la casette rodaba una cinta de Aguaviva y yo pensaba que hay que leer a Russell, el final del artículo de TRIUNFO es genial:- Bertrand Russell contestó a Su Majestad –“El modo de obrar de un hombre depende de su profesión. Un cartero, por ejemplo, ha de llamar en todas las puertas de la calle donde tenga cartas que entregar. Pero si alguna otra persona llamara a todas las puertas sería tenido por un perturbador”

Escribo estas lineas en la cuneta de una autopista de Hannover y cierro rápido este cuaderno porque ha parado un coche, G nervioso me dice que nos lleva hasta Hamburgo.


15 de junio de 2007

Animales pacíficos


Cuando uno pasea por las ciudades que visita, encuentra muy a menudo, estatuas y monumentos dedicados a mostrar y magnificar a ciudadanos, santos o reyes que han destacado en la historia local por sus obras literarias, científicas, batallas, reinos o santidades más o menos conocidas. Pero hay un personaje que no tiene monumentos y es el de aquel que se opuso a la exaltación, en nombre de Dios o de la patria, del baño de sangre guerrero; aquel que luchó hasta padecer la cárcel por no empuñar un fusil, aquel que puso sus conocimientos contra la guerra o guerras santas. Es una persona odiada y ultrajada por todos los regímenes políticos y todas las teocracias de la historia. ¿Dónde está la calle o monumento al pacifista desconocido?

Uno que se maravilla de las grandiosas catedrales edificadas a la mayor gloria de aquel nazareno del año cero, no ve en las lápidas admiradas por miles de fieles de todas las épocas, ninguna referencia a los que siguieron atentos el sermón de la montaña y su Bienaventuranzas, en especial aquella que dice: “bienaventurados los pacíficos (pacificadores, luchadores por la paz)…”. Uno ve en esas casas de Dios, sepulturas de hombres armados con espadas y puñales, es curioso que no haya ninguno con misiles, metralletas o pistolas (como si desde la aparición de las armas de fuego ya no existan estadistas santos).

Todo esto me envuelve como una neblina al recordar estos días el comportamiento de ilustres profesores, cardenales y políticos con el llamado proceso de paz en nuestro País Vasco. Se ha insultado, denigrado, ultrajado a los que se atrevían a entablar un diálogo con el enemigo, el otro, el que golpea mi mejilla. Es como si los que gritan “a por ellos”, fueran pontífices del miedo, necesario para que haya más víctimas, más odio. ¿Es posible que después de tantos miles de años de evolución no se atisbe una rendija en los nuevos telones de acero mentales y podamos ver cómo el verbo, el lenguaje, lo más humano que tenemos, destruye para siempre el recurso de los violentos?

Bertrand Russell, el filósofo anti belicista que pisó la cárcel, con Premio Nobel de Literatura incluido, a la edad de 89 años por oponerse a las armas nucleares, dice: “Descubrir un sistema para evitar la guerra es una necesidad vital para nuestra civilización; pero ningún sistema tiene posibilidades de funcionar mientras los seres humanos sean tan desdichados que el exterminio mutuo les parezca menos terrible que afrontar continuamente la luz del día”

Estos días he releído su libro “La conquista de la felicidad” (1930) y en su prefacio antes de tratar el interrogante ¿Qué hace desgraciada a la gente? transcribe los siguientes versos de Walt Whitman:

“Creo que podría transformarme y vivir con los animales. ¡Son tan apacibles y dueños de sí mismos!

Me paro a contemplarlos durante tiempo y más tiempo.

No sudan ni se quejan de su suerte,

no se pasan la noche en vela, llorando por sus pecados,

no me fastidian hablando de sus deberes para con Dios.

Ninguno está insatisfecho, a ninguno le enloquece la manía de poseer cosas.

Ninguno se arrodilla ante otro, ni ante los congéneres que vivieron hace miles de años.

Ninguno es respetable ni desgraciado en todo el ancho mundo…”

Por eso, a veces, cuando veo las noticias de Darfur, Irak, Líbano, Afganistán, Irak, Palestina, los “misiles preventivos” de Bush y Putin, quisiera volver a ser aquel microorganismo pluricelular protisto coanoflagelado de hace 900 millones de años, mucho antes de que iniciara la impresionante travesía hace 150.000 años en su viaje desde África, cuando dejó de ser un “almado” apacible.

11 de junio de 2007