
Había una vez un hombre que vivía obsesionado por la salud y la enfermedad. Vivía pendiente de las noticias sobre síntomas, estadísticas e investigaciones científicas sobre el cáncer. Por esta manía obsesiva tuvo muchos problemas con los amigos y el trabajo. Su familia para asustarlo le decía que de tanto pensar en esas cosas ya tenía los ojos como los de un cangrejo de río y para distraer su pensamiento le regalaron “Don Carlos” de F. Schiller
El nueve de mayo salió a comprar tabaco y nunca más volvió. Al cruzar la calzada recordó, de pronto, que hacía tres años que había dejado de fumar y no se percató del viraje de un enorme camión de Transportes Carramarro, cargado con cajas cangrejos, que venía sin control por la calle de San Juan Evangelista.





