4 de julio de 2010

Hojas de estio 2010, el autor



Dejo a Riba confuso en las nieblas del mar de Dublin, optimista por la aparición del autor envuelto en su gabardina de misterio. Está es la verdad de la creación literaria, el autor. V-M cita a más se sesenta autores. Qué importa que sus palabras estén grabadas en tablillas de arcilla, de papiro, a mano o en máquinas o en soporte digital...

Miro al Mediterráneo curado de espantos, y no dice nada con el mismo ruido de siempre aunque esté roto por algún bocinazo de un turista nervioso que llega cansado de Zaragoza.

Dice el narrador "Toda vida es un proceso de demolición, pero los golpes que llevan a cabo la parte dramática de la tarea...no hacen patente sus efectos de inmediato" , mientras, escucho una de las canciones que suenan entre las paginas de Dublinesca antes de coger el Verano de Coetzee.


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25 de junio de 2010

Villa Amalia



La película de de Benôit Jacquot poco tiene que ver con el libro de Pascal Quignard, el principio del relato y poco más.
Esa huida de la pianista, hacia el Mediterráneo, rotura de todo lo que ha vivido hasta entonces no termina en el Mediterráneo como vemos en la película con una Isabelle Huppert fría y distante, casi antipática. La búsqueda de la soledad queda someramente reflejada, pero en el relato está mejor trazada con el final asumido de una vejez solitaria, como realmente es.
En el Mediterráneo vivió con otras personas, en un paisaje luminoso, y se estrelló con un drama en la soledad de la que huyó. Vuelve a Bretaña, a las brumas, pero ya no es la misma y se encuentra con otra muerte. Es la mejor forma de envejecer, asumir la soledad: "hay un placer no estar solo, sino en ser capaz de estarlo"
Quignard es un escritor de lo bello, con sus imágenes sabe pintarnos a los personajes. Los humanos vestidos, sus vestidos son expresión de su estado. Al final del relato, nos viste a Ann de esta forma:
La vejez y la soledad la volvieron más huesuda. El cuerpo se había vuelto rígido. El cabello se le había puesto completamente blanco. Cambió de nuevo, radicalmente, de forma de vestirse. Con un toque de varita mágica aparecieron faldas inmensas. Hubo que dejar los vaqueros grises descoloridos, las camisas de hombres de algodón blanco, las viejas cazadoras de cuero de Georges. Ropa usada suntuosa, chaquetas de seda, amplios blusones pálidos, amplios forros polares grises y suaves invadieron espacio.

16 de junio de 2010

Bloomsday, un brindis



Releo esta noche a James Joyce, el año pasado sirvió para escribir una aportación en el blog El lamento de Portnoy. Esta vez no me puedo abstraer del cotidiano acuchillamiento que nos rodea, como si el espectáculo de las cuchilladas de muchos personajes públicos fuera algo ya totalmente asumido. 
Sin que el reloj se detenga leo en voz alta:
-Pero no sirve para nada -dice-. Fuerza, odio, historia, todo eso. Ésa no es vida para hombres y mujeres, insultos y odio. Y todo el mundo sabe que eso es exactamente lo contrario de lo que es la verdadera vida  
-¿Qué? -dice Alf.
 -El amor -dice Bloom-. Quiero decir lo contrario de odio. 
Luego brindaré por el eterno irlandés con un vaso de vino blanco, una tostada de pan con aceite de oliva, y ...

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12 de junio de 2010

La obscenidad del silencio


Todo lo que está fuera de la escena es lo que atrae. Ob-sceno.Y el silencio es siempre un estado que incita a salir pero también a quedarse. No se fomenta el silencio por obsceno del mismo modo que no se fomenta la reflexión.


"No hay acción en sus cuadros. Y a todos ellos, sin excepción, los impregna una actitud muy firme: tras la calma extrema y la inmovilidad, se percibe el acecho de un elemento indefinible y tal vez amenazador"
(Dublinesca, Enrique Vila-Matas)

Leo en silencio,después de observar esta imagen de Wilhem Hammershøi, unos versos de un poeta ruso desconocido que encuentro en Woolgathersome, como si tuvieran en sus manos la última obra de E. Vila-Matas.

En una ventana cegadora
repentinamente
el túnel del amanecer a lo largo de la escalera
apareció en toda su definición
como los pasos que aceleran a través de las hojas soleadas
y todo bajó suspendido y silencioso.
Los crujidos se ocultaron,
los pájaros tragaron sus voces,
el sol separó inmóvil sus rayos
y los rayos de sol susurraron en los ojos.
Como en este mundo caído en silencio…

La imagen del cuadro, el párrafo de Dublinesca y estos versos anónimos cubren, como un telón, el  silencio abortado de esta ciudad petardera.



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10 de junio de 2010

Las palabras ciegas

Estos días, después de ver "Los girasoles ciegos", pensé en mi padre y no me perdono no haber hablado, cuando tenía mi edad, de sus años de la postguerra. Siempre guardó silencio, silencio cómplice o de dolor aceptado. Nunca lo sabré.


Leo "Las armas y las letra" de Andrés Trapiello, su padre también estuvo en el frente de Teruel y posiblemente en la trinchera enfrentada a la del mío. Ahora es bueno recordar lo que escribió Azaña cuando suponía que los caídos en las trincheras envían destellos de su luz como un mensaje de :
Paz para vivir, piedad para olvidar y perdón para recordarlo todo, sin dañar ni dañarnos, y alcanzar, con más letras que armas, el noble y nada difícil oficio de ir tirando, con libertad y justicia, cosas todas ellas que encierran palabras del salmista: "pasan nuestras días y acaban nuestros sueños [...] como quien cuenta un cuento.
 Mi hija N me ha el regalado el libro sin que supiera que estos días, tan primaverales, aquí en Valencia he recordado tiempos de infancia incompletos, días de palabras ciegas, en sombras.

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1 de junio de 2010

Janus, Louise Bourgeois




  • Muere Louise Bourgeois y su serie de esculturas Janus derriten su bronce para que veamos cómo las dos caras del dios romano reviven, una vez más, en Israel. Siempre con las puertas del templo de su particular abiertas.
  • Hace unos años cuando vi su exposición en el Museo Reina Sofía, me sentó como un revulsivo, cómo un vómito que te inunda de bienestar. La dualidad, duro/blando, masculino/femenino, humano/divino, bello/feo,  que no queremos vivir. 
  • Vivir colgado en esta dualidad tántrica que la muerte elimina de nuestros sentidos, eso es el arte que personas como Louise saben expresar en sus obras. Obras que fueron reconocidas en sus últimos 25 años de los 98 que ha vivido, rejuvenece pensarlo a mis sesenta años.
  • Esta obra era para Louise un autorretrato  como ella misma confesó: "Su naturaleza de pieza suspendida indica pasividad, pero la rotundidad de su masa expresa resistencia y duración. Es quizá un autorretrato, uno de tantos."
  • Esta mujer quiso ser la esperanza de un mundo mejor con lo único que podía: con sus manos y con su razón.
  • En el pueblo de mi padre, busco en el Ministerio de Cultura, y las dos únicas víctimas eran los maestros del pueblo. Un hombre y una mujer
  • La puerta de Jano en Israel sigue abierta, y como todas las guerras hasta que no arrasen y rindan a su prójimo enemigo no pararán. Lo tienen asumido aunque cubran, con su dureza inhumana, de sangre y horror la cultura de un pueblo tan admirado como el hebreo. Repulsivo por injusto y estéril. 
  • Gracias Louise.



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26 de mayo de 2010

Un caracol paralizante

"El verdadero silencio es un espacio en blanco que puede interrumpir el silencio mismo" (Pascal Quignard)
Nunca he comprendido cómo puede organizar su vida un escritor con muchas actividades sociales y escribir todos los días. Es posible que sea algo "profesional", como cualquier oficinista que acude todos los días a su mesa en la oficina y no se muere de asco.

Este mes de mayo se me ha hecho muy corto, casi como si hubiera vivido todo en un día, lo cual me alegra porque el tiempo detenido es algo mortuorio, pero a la vez es  un tiempo en el que la reflexión y la tranquilidad para poder escribir se ha esfumado.

Encima de la mesa, como si quisiera correr de verdad, veo la portada de Dublinesca que últimamente no leo y presiento que la lectura, una vez más, está reñida con las preocupaciones inquietantes. Y pienso en los caracoles, como en el sueño del comisario Montalbano de Andrea Camilleri, que de niño me paralizaban al ver como se deslizaban por mi brazo, se movían sin pausa, dejando su rastro baboso. Un contacto suave, sin pausa, paralizante que invita al silencio.


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16 de mayo de 2010

El poder y sus acólitos

30 de diciembre de 1816
Es un desprecio amargo el que el noble piamontés siente hacia el burgués. En Milán, este desprecio es tranquilo; casi no se hace notar en Bolonia, y es que a fin de cuentas el hijo de un zapatero puede hacerse sacerdote y llegar a ser papa como Pío VII.
(Henry Beyle Stendhal) 

Este podría ser un resumen de Rojo y Negro, pero la inquietud persiste en nuestros tiempos cuando el burgués de hoy es la clase media mayoritaria y sus valores los dictan los agazapados tras el poder.

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12 de mayo de 2010

Toscana o Irlanda

Planear un viaje es morir un poco, es fijar un destino del que no sabes nada más que un nombre y el temor a encontrar lo no buscado te encierra en el cuarto oscuro del temor.

Además de pensar en la Toscana o en Irlanda, es también tener en la mesa a Stendhal o Vila-Matas, es tratar de encontrar en el paisaje los recuerdos de las palabras leídas.

Vengo de la reunión de un Jurado literario y se debate, en un momento de conflicto, sobre la primacía entre un relato u otro, pensando en el interés hipotético de un lector medio determinado o en unos puntos concretos de calidad narrativa. En casi todos los relatos presentados, por personas de más 55 años, el recuerdo y la memoria son el escenario en que discurre la acción.

Creo que el destino me acercará antes a Irlanda que a Italia, leo  Dublinesca:
Ahí está Dublín, algo difuminada en el centro de su bahía. Pasa una muchacha con una radio portatil en la que suena This boy, de The Beatles. Y con la canción llega una repentina nostalgia del tiempo en el que él también estuvo cerca de la "raza de los padres". Ya no es joven y no sabe si podrá soportar tanta belleza.




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29 de abril de 2010

De libros con Stendhal y Coetzee


Ya es una ceremonia, no hay año que evite la feria del libro. Y lo curioso es que para mí todos los días que puedo, me acerco a las librerías.

Este año han sido dos libros muy diferentes, pero por dos de los grandes.



"Verano" de J.M. Coetzee 

Autobiografía en forma de cuestionario periodístico escrito por el propio autor. Leo, al hablar de Sudáfrica:

¿Qué habría sido lo bastante utópico para él?
El cierre de las minas. El arrasamiento de los viñedos. La disolución de las fuerzas armadas. La abolición del automóvil. El vegetarianismo universal. La poesía en las calles. Esa clase de cosas.



 "Roma, Nápoles y Florencia" de Stendhal.

Abro la página en la que escribe el narrador viajero:
7 de abril de 1817.-
...Todas las almas generosas desean ardientemente la resurección de Grecia, pero se obtendría algo parecido a los Estados Unidos de América, y no el siglo de Pericles. Llegamos al gobierno de la opinión; así que la opinión no tendrá tiempo para apasionarse por las artes. ¿Qué importa? La libertad es lo necesario, y las artes algo superfluo, de lo que muy bien puede uno prescindir.

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25 de abril de 2010

La cólera canta, oh diosa, del Pelida Aquiles


La lanterne des morts, Sarlat 2010.
"Aquiles ha perdido toda piedad y no tiene ningún respeto, don que a los hombres causa un gran daño o un gran beneficio." (La Ilíada, Homero)

Vuelve estos días, en este país de envidiosos, el antiguo deporte fratricida . El deporte de tirarse los muertos a la cabeza, un deporte que tradicionalmente gana el que más dolor causó.

¿Es posible vivir "en paz" con la certeza de que haya miles de cadáveres escondidos en cunetas y terraplenes? 

Me llama la atención el argumento leguleyo de que se pactó una ley en los años setenta para evitar esto, argumento que se obvia cuando se refieren a otros lugares, por ejemplo Israel, que violan todas las leyes internacionales necesarias para preservar "su paz".

En Sarlat hay un monumento del siglo XII, La lanterne des morts, que bien podría servir de modelo para construir, en todos los lugares donde se sabe con certeza la existencia de cadáveres, y así al menos reconocer su existencia. 

Por cierto, el arquitecto Jean Nouvel (1945) vivió de niño en Sarlat, durante la postguerra, y quizás este edificio lo asoció a la muerte. Asoció al horror con el futuro por eso lo reconstruyó en Barcelona.


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