15 de abril de 2010

República de verdad

Pl. Saint Louis, Perigueux

"El mejor de todos los hombres es el que por sí mismo comprende todas las cosas; es bueno, así mismo, el que hace caso al que bien le aconseja; pero el que ni comprende por sí mismo ni lo que escucha a otro retiene en su mente, éste, en cambio, es un hombre inútil"
(Aristóteles, Ética Nicomáquea)

Creo que vivo en un país de sordos, con instituciones públicas sordas, con políticos sordos, porque parece que nadie escucha a nadie y así poblamos el paisaje de ciudadanos inútiles, personajes incapaces de pensar por si mismos.

Quizás todo esto se haya generado por el furibundo anarco-capitalismo, tan arraigado en otras muy poderosas latitudes, defensor de la privacidad y la insolidaridad e incapaz de promover un sentimiento de pertenencia republicana, de primacía del bien común.

Un célebre consejero del tribunal de Perigueux decía:
Es forzoso perjudicar particularmente si se quiere beneficiar al conjunto, y hacer injusticia en cosas pequeñas si se quiere hacer justicia en las grandes.
(Montaigne, Ensayos

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13 de abril de 2010

De repente, Vila-Matas

Día lluvioso y gris en Valencia para poder sacar mejor del fondo de la memoria, donde quedan restos de recuerdos, los mejores momentos del viaje por el Perigord y Aquitania -la Francia encantada en no ser parisina, que ayer terminó.



La mayor sorpresa fue encontrarme con el admirado Vila-Matas en la librería Ombres Blanches de Toulouse. La presentación de su libro ante un grupo de lectores me resultó algo fatigosa, mi francés es muy sencillo en lo escrito pero casi nulo oralmente.



Hubo algún momento que me pareció oír a Riba -en un viaje a Lyon quiere desarrollar toda una teoría sobre la novela -, cuando V-M se explayó en el tema de las relaciones que se establecen entre el personaje principal y el autor -al estilo Flaubert: el personaje principal habla siempre del autor, aunque también estableció una similitud entre la verdad y el caos porque quizás la ficción nos acerca mejor a la verdad que tenemos delante: el caos es la verdad. Es posible que nuestras vidas, el mundo entero fuera un auténtico caos si únicamente existiera la verdad.

En la mesilla de mi  hotel reposaba su Dublinesca y no quise, al término del coloquio, dejar pasar la oportunidad sin saludar al editor camuflado de autor y pedirle un autógrafo sobre el cartel anunciador de su presentación.  Al saludarle me comentó que estas giras por las librerías le permitía conocer a algunos blogueros como en Zaragoza que habló con Innisfree



Aquella noche, en el Hotel Mercure de la plaza Saint Georges, apagué la luz después de leer:
"Los escritores fallan a los lectores, pero también ocurre al revés y los lectores les fallan a los escritores cuando sólo buscan en éstos la confirmación de que el mundo es como lo ven ellos..."
 He admirado siempre a los escritores que emprenden, en sus libros, un viaje a lo desconocido y, como todos los viajes, la vuelta es el encuentro consigo mismo.
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30 de marzo de 2010

(Via http://www.epdlp.com/)

"Vive en una potente y angustiosa psicosis de final de todo.  Y aun nada ni nadie ha podido convencerle de que envejecer tiene su gracia. ¿La tiene?" (E.Vila-Matas)

Me voy unos días a las tierras de Montaigne, en la Dordogne y en la maleta me llevo lo último de Vila-Matas, Dublinesca, que ya en sus dos primeras páginas plantea el dilema que vivimos algunos -los apartados del mercado, del mercado laboral y sentimental-, la angustia de vivir el final de todo aunque se empeñen muchos fabricantes de sueños y deseos en lo contrario.

El viaje como anti-soledad, con el tiempo suspendido en la descripción que se rememora a la vuelta, momento culminante de todo viaje.

Antes de salir leo esta entrevista, extensa y densa, en el blog "El síndrome de Chejov"

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23 de marzo de 2010

El pilón



Aquí sobre este sillar  prendían, en Vilafranca, a los reos de haber cometido alguna fechoría. Este lugar estaba justo enfrente de la puerta de la iglesia y los domingos al salir de misa podían contemplar a todos aquellos que la comunidad consideraba nocivos para su convivencia. Se supone que quedaban marcados por el oprobio y la vergüenza.

Muchos añoran estas piedras medievales, abominan la Ilustración y la Modernidad, porque la sociedad no ha sabido aprovecharse del desarrollo técnico y económico. La solución es buscarla en lo más profundo del ser, ellos piensan que está en la religión cívica o en la monoteísta. Los neoconservadores confunden la causa de la crisis de la sociedad moderna con el efecto,  soy de los que creen que la cultura de las relaciones humanas han sucumbido  al pensamiento del intercambio monetarista. Las tensiones de la sociedad moderna, dice Adela Cortina,  se calman sobre la base del entendimiento mutuo y no sobre la instrumentalización del otro como un medio para conseguir mi fin. Algunos nos quieren hacer creer que es el azar y no la lógica  la  protagonista de nuestras vidas.

Parece como si ahora en el pilón, esa piedra medieval,  estuvieran amarrados los que creen que nuestras vidas pueden ser mejores en este mundo sin creer en el azar, en la Fortuna, en los dioses, en el más allá.

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14 de marzo de 2010

La grasa pegajosa


Pasear por Cantavieja, Mirambel, Iglesuela es caminar por la historia que se arrastra por el paisaje como un dinosaurio mudo. El olvido invernal en el que duermen poblaciones tan ancianas llega a dar miedo, miedo por lo que ahora adormece a las ciudades actuales, el continuo vivir en la mentira.

Vuelves a la ciudad y ves la grasa pegajosa que cubre todos los espacios construidos para la convivencia.  Esas miradas de odio al otro que tanto daño ha dejado en la piel de este país.

Se muere un hombre bueno, Miguel Delibes, todos lo lamentan, pocos se creen lo que sus libros proclamaban, la vida sencilla de los más humildes.

Como diría Peter Handke: La grasa que se me atraganta: España.

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11 de marzo de 2010

De fotos, el MUVIM y la santa desvergüenza


Ando yo estos días un tanto abatido al ver cómo la incultura y el más burdo gesto político se apodera de la arrogante derecha valenciana. No importa que se burlen de la inteligencia de sus conciudadanos, no importa que mientan embutidos en sus trajes, agarrados a bolsos también "regalados", no importan si con ello consigan mantenerse en sus coches y en sus palacios que las sociedad civil les presta.



Aburren, los Camps, Barberá, Rus y demás gobernantes, sus soeces insultos, con su grandeza de falsa modestia cuando los ves cómo ahogan los más elementales principios de una convivencia democrática y escupen con sus Ferraris a los que aún sienten que el prójimo necesita de nuestro apoyo.

Pero lo que han hecho, un acto digno de Goebbels, con la exposición del MUVIM en Valencia no deja ninguna duda lo que pretenden con sus borracheras de poder: permanecer a toda costa sin pensar en el desierto que están dejando en estas tierras y la náusea que provocan en muchos ciudadanos.

Las fotos que han censurado lo dice todo.

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4 de marzo de 2010

Troncos de soledad


Hoy han venido los podadores a mi calle. Han dejado las moreras como figuras humanas sin brazos, el único quejido ha sido el de las motosierras.
Hoy he visto cómo se entienden los árboles y los humanos.
Hoy he releído a Miguel Hernández:

Troncos de soledad,
barrancos de tristeza
donde rompo a llorar. 

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25 de febrero de 2010

14 de febrero de 2010

Julio Cortazar el renunciador


Leo en voz alta, con música de Fats Waller, estas línea de  Rayuela:
Morellianas. Basta mirar un momento con los ojos de todos los días el comportamiento de un gato o de una mosca para sentir que esa nueva visión a que tiende la ciencia, esa des-antropomorfización que proponen urgentemente los biólogos y los físicos como única posibilidad de enlace con hechos tales como el instinto o la vida vegetal, no es otra cosa que la remota, aislada, insistente voz con que ciertas líneas del budismo, la vedanta, del sufismo, de la mística occidental, nos instan a renunciar de una vez por todas a la mortalidad. 


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9 de febrero de 2010

La nieve del norte, todo lo cubre.


(Foto de Jacques Grenier
  • Aturdido esto días por la nevada que ha caído en la capital del imperio americano, que repiten en todas las televisiones, en todos los medios, de un modo asfixiante, casi insultante si lo comparas con la catástrofe de Haití; tienes que pellizcarte y acudir a la pantalla del ordenador para comprobar que nieva también en muchos otros países. En Canadá nieva mucho, viven mejor, no salen en las noticias.
  • La nieve no huele, es grata a la vista, a la pantalla de la televisión pero Haití trae recuerdos, a quién los haya vivido, a podrido. 
  • Releo a Paul Klee, en una anotación de su Diario:
¡Oh poeta! Si quieres describir la podredumbre de una tumba y te falta la tan necesaria inspiración,  cómprate un Camembert, y oliéndolo de cuando en cuando, podrás realizar tu obra.

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7 de febrero de 2010

Venerable paseante



Caminar por la ruidosa ciudad, cada día más medieval, ignorante y beata,  sin tropezar con la prisa es cada día más difícil, pero la mayor dificultad de todos los paseantes es encontrar alguna persona capaz de romper su monótono andar sin que se asuste o se ponga en guardia.

A uno le preguntan por una calle, después de escuchar atentamente las indicaciones del paseante interrogado le dice, con una sonrisa oscura y agradecida:

- Muchas gracias. Cuídese, por la noche nada de fritos, beba mucha agua, pocas patatas y pasee mucho. Se lo digo porque soy médico.

Uno se asusta pensando que tendrá mál aspecto, estará enfermo o aprecian venerable su figura canosa y  le dan consejos para que no se amargue, el ánimo o la mirada, al vivir de cerca tantas intolerantes sandeces de los munícipes de la ruidosa ciudad.

En la calle Los Venerables han medio arrancado unos recortes de periódicos de la recién blanqueada pared. Dos pases de un torero sin cara, objeto de culto de un adorador, que el dueño de la pared no permite venerar o venerear su pared.


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1 de febrero de 2010

Das weisse band, una tesis sobre el horror


Al salir del cine, en la noche fría de camino a casa, recordé los días fríos de mi niñez caspolina, días de dolor y miedo, mucho miedo, que no congeló las risas de los juegos en el campo.

En Das weisse band (La cinta blanca), con una realización en blanco y negro muy bergmaniana, escuchas y ves con claridad el respirar entrecortado de una comunidad encarcelada con rejas de misterio, dogmatismo y ternura. Un relato, así comienza, dentro de la tradición rural del cuento y por lo tanto con un sentido dirigido hacia el esquema de la moralidad pública. Lo privado, en cada una de las parejas o grupos familiares, está dominado por un paisaje de explotación, desigualdad social, todo ello a la sombra de las creencias religiosas y la disciplina por encima de cualquier rastro de afecto y sentimiento. Afecto y sentimiento de la primera niñez (la escena del niño con su jaula es todo un tratado psicológico sobre la sumisión y la ternura) que luego se transforma como una metamorfosis en una mariposa terrorífica.

El epílogo final es el fracaso de aquella sociedad hipócrita que estalla con la guerra, donde el miedo, el dolor y la muerte será una pandemia para todos los que la padecieron. Esta película me ha recordado la narración de Anna Seghers, La excursión de las niñas muertas, por la dulzura y horror que envuelven la historia de sus personajes cerca del río de odio que se incubaba en centro-europa.

Haneke ha logrado licuar el humo del dogmatismo, del fanatismo religiosa, del odio, de la envidia, del horror que flota en la vida cotidiana de personas amables.

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