14 de mayo de 2009

Una sobrasada de escándalo


Gran escándalo porque una multitud de asistentes al partido de fútbol le pitan al himno nacional con la presencia del Rey. Como si todo el mundo tuviera que ser monárquico, incluso cuando se tiene el cuerpo bañado en la adrenalina prevista antes del partido. Cuando uno ve al Borbón presidir un partido de futbol tiene que acallar su euforia o expresarla, eso es la libertad de expresión. Gran escándalo cuando esas expresiones no coinciden con lo que esperan los músicos de turno.

Cerca de casa una empalizada artesanal se cae desgastada por la lluvia y el abandono, aspecto que no consiguen ni de cerca en las películas de cine, las tablas dejan ver un campo asilvestrado con un níspero, una higuera y un lauro que no añoran a su huertano porque siguen verdes y arqueando sus ramas de frutos. Nadie se escandaliza, los árboles y las hierbas también pitan pero nadie les hace caso.

En casa abro el artesanal paquete que me envía desde su Mallorca dorada el convaleciente y dolorido Manuel Ortíz. No podemos resistir y preparamos dos magníficas rebanadas de pan con la golosa sobrasada mallorquina. Pienso en Manuel y casi me emociona al recordar sus palabras por el trance que pasa estos días de dolor, pero inmisericorde el lujurioso embutido me engulle y disfruto sin escándalo mientras oigo por la ventana el sonoro alborozo de los forofos del Barça, las pitadas de los coches. Gracias Manuel, nunca pensé que por expresarme libremente en tu blog ahora pudiera disfrutar tu magnífica sobrasada mallorquina.

7 de mayo de 2009

Amigo Mario Benedetti




Vengo del blog de Eterna Aprendíz, me sumo al homenaje a un poeta que está por momentos de esos que se dice de ida y vuelta, en el hospital.

Recuerdo este verso de su libro "Inventario Uno". Mario Benedetti acerca su lupa poética a los instantes más humanos que todos vivimos o viviremos:

SINDROME
Todavía tengo casi todos mis dientes
casi todos mis cabellos y poquísimas canas
puedo hacer y deshacer el amor
trepar una escalera de dos en dos
y correr cuarenta metros detrás del omnibús
o sea que no debería sentirme viejo
pero el grave problema es que antes
no me fijaba en estos detalles.

26 de abril de 2009

De ferias y libros



El 23 de abril he paseado por entre las casetas de la Feria del libro. Veo el puesto de ANIMACIÓN A LA LECTURA completamente vacío. Nada ha cambiado, casi los mis títulos en todas los puestos,todo como muy oficial y poco original. Un grupo de niños de siete u ocho años corretea por entre libros de filosofía con la sana alegría de la ignorancia.

He preguntado por un libro concreto que nadie conocía, un libro aparecido a principio del mes de abril. Nada sabían - Con tantas novedades de las grandes editoriales no hay sitio en las estanterías para editoriales minoritarias, me dicen. Al final en SIDECAR LIBROS he encontrado un libro no muy llamativo de Vila-Matas: "El viento ligero en Parma" que ha conseguido aliviar mi breve decaimiento.

Al día siguiente, por fin encontré el librito tan raro y tan reciente: su publicación: "Anónimos" de Miguel Sanfeliu y para acabar con el paseo libresco caí en la tentación de comprar:"Calle de las Tiendas Oscuras" de Patrick Modiano.

Escribiré sobre ellos, pero hoy al hojear el libro de Vila-Matas, casi sin prestar atención, he leído una frase, de su Explorador que avanza, que no me resisto a copiar en esta página bloguera:
" Soy consciente de que todo cuanto la literatura puede enseñarnos (creo que lo decía un clásico, no sé cuál) no son métodos prácticos, sino sólo las posiciones. El resto es una lección que no debe extraerse de la literatura, es la vida la que debe enseñarla. Es más, tal vez sólo aprendiendo de ella uno puede acabar haciéndose con un estilo literario...un lenguaje calibrado ... para expresar nuestra relación con el mundo; una posición frente a la vida, un estilo tanto en la expresión literaria como en la conciencia moral."
La vacuidad de la caseta de animación a la lectura, una instantánea, parece como si algunos estuviesen empeñados en que no se enseñe a buscar esa conciencia entre las páginas de libros con estilo.


19 de abril de 2009

Un país en la oscuridad



He leído estos días de sombras y nubes voladeras la última obra de Paul Auster, Un hombre en la oscuridad, por comprobar si mi forma de contar historias se parece en algo al escritor americano, según me insinuó un profesor de la universidad.

El autor protagonista, su nombre lo dice todo: August, que crea una ficción en un mundo en guerra, que resume en sus meditaciones actuales un pasado de hombre urbano abierto y confiado, que relata su vida a su nieta resume un modo de afrontar las decisiones sobre la vida en pareja. Pero siempre queda un escenario casi oculto con el tema de la guerra, la destrucción y el amor. El protagonista crea historias por la noche para entretener su insomnio, un esquema de la creación en la oscuridad y silencio, se crea lejos del ambiente mercantil.

El novio de su nieta quiere irse a Iraq con una empresa para afrontar su mediocridad, no puede crear historias, tema muy importante con un final espectacular. Le dice casi al final de la novela al accidentado anciano protagonista:

  • Toda la vida he querido ser escritor. Tú lo sabes, August. Hace años que te vengo enseñando mis desastrosos cuentecillos, y tú has sido lo bastante amable para leerlos y brindarme tus comentarios. Me has animado, y te lo agradezco mucho, pero los dos sabemos que no se me da bien. Mis textos son áridos, pesado y aburridos. Chorradas. Cada palabra que he escrito hasta ahora no es más que mierda. Ya hace casi dos años que salí de la universidad, y me paso el día sentado en un despacho , contestando al teléfono en una agencia literaria. ¿Qué clase de vida es ésa? Tan monótona, tan segura, que ya no puedo soportarla más, joder. No sé nada, August. No he hecho nada. Por eso me voy. Para experimentar algo que no tiene nada que ver conmigo. Para estar en este podrido mundo y descubrir lo que se siente formando parte de la historia.

Ese sentirse parte de la historia es para mí la gran mentira que se vive con entusiasmo en este mundo, con el bombardeo de la publicidad y la mercadotecnia de los medios de comunicación. Hoy leo en la prensa que el país que se inventó la guerra de Iraq, que torturó y creó muchas historias de desaparecidos no va a encarcelar, ni juzgar, a sus domésticos criminales.

Paul Auster tiene todavía muchas historias que contar de sus anodinos conciudadanos, que supongo seguirán mirando el techo en la oscuridad de las noches de insomnio.

8 de abril de 2009

El arco iris de la imaginación

En literatura son todo variaciones sobre una misma historia desde aquél día que uno vino a la cueva donde nos resguardamos del frío y nos contó lo que había visto y oído en la cacería. Luego otro lo representó mediante unos signos y otros muchos lo leyeron en voz alta durante mucho tiempo. Entre lo que realmente imaginó o sintió su autor y lo que luego comprendemos al leerlo hay dos saltos, como dos trampolines, en los que sus protagonistas son las imaginaciones del creador y del lector.

Raymond Queneau, un artesano de la escritura literaria, escribió un libro titulado "Exercices de style" (1947) en el que trata un mismo asunto de un centenar de maneras diferentes. El resultado además del virtuosismo manifiesto del autor para conocer tantas formas de escribir es una lección de creación y de humor gratuito.

En versión de Antonio Fernández Ferrer, el capítulo titulado "Arco iris" describe el asunto de la anécdota del autobús incluyendo los colores. Este ejercicio podemos verlo en la prensa diaria al informar un mismo asunto según el color de su clientela:
Un día, me encontré en la plataforma de un autobús violeta. Había allí un joven bastante ridículo: cuello índigo, cordón en el sombrero. De repente, protesta contra un señor azul. Le reprocha, especialmente, con voz verde, que lo empuje cada vez que baja gente. Dicho eso, se precipita hacia un sitio amarillo para sentarse.
Dos horas más tarde, me lo encuentro delante de una estación anaranjada. Está con un amigo que le aconseja que se haga añadir un botón en su abrigo rojo.
(Dedicado a todos los que escriben sin esperar nada a cambio, como en los blogs)

3 de abril de 2009

Mientras la vida no me canse




En estos días en que el paisaje valentino se cubre de telas para esconder sus vergüenzas de arcilla, los poderosos atragantan sus lenguas podridas de mentiras mientras elevan plegarias a su altísimo, la primavera no se para ante el burgo podrido maquillado y repintado por los arquitectos sin alma.

Recurro a Ricardo Reis, blando con su poema abierto. Ricardo Reis, uno de los cuatro heterónimos depositarios de diferentes personalidades de Pessoa sobre los que esparció su poesía, es un médico nacido en Porto en 1887. Vive exiliado desde 1919 en Brasil, que une en su persona imaginada a Séneca con Lucrecio y Horacio.

Los dos extremos de la cuerda en la que nos balanceamos muchos funámbulos entre el “sustine et abstine” y el “carpe diem”, entre la creencia endiosada de inmortalidad y el apabullante anuncio cocacolesco.

"Prefiero rosas, amor mío, a la patria,

Y antes magnolias amo

Que a gloria y a virtud.


Mientras la vida no me canse dejo

Pasar por mí la vida

Mientras yo siga siempre el mismo.


¿Qué importa a quien ya nada importa

Que uno pierda y otro venza

Si el alba raya siempre,


Si cada año con la primavera

Las hojas aparecen

Y con el otoño cesan?


Y el resto, lo demás que los humanos

Añaden a la vida,

¿Qué le acrece a mi alma?


Nada, salvo el deseo de indiferencia

Y la blanda confianza

En la hora huidiza"


Prefiro rosas, meu amor, à pátria

E antes magnólias amo

Que a glória e a virtude.


Logo que a vida me nâo canse, deixo

Que a vida por mim passe

Logo que eu fique o mesmo


Que importa àquele a quem já nada importa

Que um perca e outro vença,

Se a aurora raia sempre,


Se cada ano com a Primavera

As folhas aparecem

E como o Outono cessam?


E o resto, as outras coisas que os humanos

Acrescentam à vida

Que me aumentam na alma?


Nada, salvo o desejo de indifrença

E a confiança mole

Na hora fugitiva



25 de marzo de 2009

OSTRAS FRESCAS



Después de ver la película de Stephen Daldry, estos primeros días de primavera y lejos del ruido petardero de las Fallas, he leído algunos relatos de Antón Chejóv. Como si quisiera encontrar en las páginas de sus cuentos la visión de una persona que quiso aunar, compartir, el reconocimiento de los que sufren con sus ganas de vivir o lo que es lo mismo de gozar sin hacer daño.


Los médicos son quizás los profesionales que más cerca trabajan de esa linea invisible que nos rodea a todos los seres humanos, línea por la que transitan todos los mitos, cosmovisiones, ideologías, que permite unirnos a nuestros semejantes, línea tenue que unos ven y que saben descifrarla para relatar su especial dimensión.


Describir esa frontera cotidiana e intrascendente es a lo que aspiran muchos escritores cuando nos relatan las vidas, los momentos o instantes de una biografía anodina pero cercana, con la que podríamos identificarnos aunque esté situada en otra época o en otros textos. Basta pensar que dentro de cada uno de nosotros se oculta un mundo secreto que nadie conoce, que sólo un escritor puede desvelar en parte porque es imposible verlo todo al mismo tiempo, esa parcialidad es lo que hace interesante el relato.


Cuando Gúrov, el protagonista de “La dama del perrito” reflexiona sobre su doble vida, algo natural en la sociedad burguesa del final de siglo XIX, lo ve lógico con el estatus de persona culta:

“ Y de igual modo que su vida juzgaba la de los demás; no creía en lo que veía, y siempre sospechaba que en cada persona la vida auténtica, la más interesante, transcurría bajo el manto del misterio, como bajo el manto de la noche. Toda existencia privada se mantenía en secreto y tal vez era en parte ésa la razón por la que toda persona culta ponía tanto empeño en que se respetara su secreto mundo privado”


Antón Chejóv es el escritor que consiguió describir esa tenue línea oculta e intrascendente, cotidiana, que explica muchas vidas de cualquier época. Su propia vida fue una entrega a muy diversas causas que algunos desdeñosamente consideraron actividades filantrópicas sin grandeza: rescate de perros, mejoría de los jardines, primera clínica dermatológica, impulso de un museo de artes plásticas, envío de libros al isla de Sajalín, escuelas para niños campesinos, pero sin buscar grandes explicaciones a sus actividades sociales, ni religiosas ni políticas, tal vez como dice un personaje de su cuento “El pabellón número 6”: “No hay nada bueno sobre la tierra que en su origen no contenga algo malo” Es esta doble lectura de una misma acción humana, volcada en un relato, lo que un escritor genial sabe imaginar sin esfuerzo y el lector atento como un paseante delicado descubre casi sin darse cuenta.


Antón Chejóv pensaba que el verdadero mal consiste en no desear nada, entregarse a la pasividad; para él la ética de la acción es parecida a la del campesino que en cada estación tiene un trabajo que hacer si no quiere morir de hambre. Algo que está muy presente en sus obras, el paso del tiempo en la naturaleza, los campos, los jardines como expresión de su fe en el trabajo y en la bondad.


Enfermo en muchas ocasiones, la tuberculosis le persiguió toda su vida, murió a los 44 años de edad,. Su cadáver fue trasladado a Rusia en ferrocarril; alguien confundió los bultos en el vagón de carga y colocó en su ataúd un letrero que decía “OSTRAS FRESCAS”. Todo un epitafio para un médico, escritor, que amaba la vida como acción y la bondad como técnica.

12 de marzo de 2009

Vergangenheitsbewältigung



Detrás de esa palabra de veinticinco letras se esconde la lucha de todo un pueblo masacrado en sus más intimas biografías por una época histórica: "la lucha por aceptar el pasado", como han definido en términos psicológicos la etapa de los años post-nazi de Alemania.

Hoy he visto la película THE READER, basada en el libro del escritor alemán Bernhard Schlink publicada en 1955 "Der Vorleser", magníficamente realizada al decir de los críticos pero que para mí es la película más completa al analizar los sentimientos, la historia, la cultura y la catarsis del pueblo que quiere asumir su pasado.

Las referencias literarias a Homero, Chejov, D.H. Laurence son como los marcadores de lectura que en romance amoroso va pautando el relato futuro de amor, violencia, y de la oscura personalidad de la protagonista, desgraciada y analfabeta.

El final, es para mí, el momento cumbre donde se cruzan todas las tramas de la historia, el personal de los protagonistas, el asumir el pasado, el drama y la paradoja de la víctima del Holocausto que no se presenta como tal y ante todo el futuro: no está en visitar los campos de concentración, está en la cultura.

Y la historia se reinicia de nuevo en un cementerio cuando el padre narra a la hija su aventura de aquel verano, verano por cierto con chapuzones y baños de los jóvenes que me ha recordado "El gato y el ratón" (1961) de Günter Grass. La aceptación del pasado en el presente y como el ángel de la historia de Paul Klee que le empuja al futuro.

Como es lógico he raptado al polvo del estante "La dama del perrito" y leo en voz alta:

Y en esta inmutabilidad, en la completa indiferencia hacia la vida y la muerte de cada uno de nosotros se esconde, quizá, el secreto de nuestra salvación eterna, del ininterrumpido movimiento de la vida en la tierra, del constante perfeccionamiento.

8 de marzo de 2009

Darwin y el sufrimiento



Aún resuena en la calle la motosierra de los podadores y ya nacen los primeros brotes de las moreras al calor ventolero de estos días.

Leo estos días la autobiografía, sin censuras, de Darwin sin dejar de releer antes de dormir la novela de Thomas Bernhard "Trastorno". Es casualidad pero los dos narradores inician sus relatos hablando de sus padres, médicos, con sus experiencias en el tratamiento de la enfermedad y el dolor de sus pacientes.
Sus vivencias con el dolor y la enfermedad de los demás hace de los médicos unos privilegiados para entrar en esa parte intangible que sólo podemos rozar en el trato diario, pero además mostrar en la mirada preguntona de los enfermos lo más difícil: la esperanza.

Thomas Bernhard, que como muchos escritores, se agarró al escritorio para arrebatar al dolor el privilegio de sus obsesiones, traza en esta novela un sendero de vivencias que muestran la vileza y grandeza del ser humano en medio de una naturaleza grandiosa.

Lo esencial de una persona, dijo mi padre, sólo se nos mostraba cuando teníamos que considerarla perdida, cuando esa persona se estaba despidiendo aún de nosotros. De pronto podía descubrirse su verdad en todo lo que, hasta entonces, había sido sólo una preparación para su muerte definitiva.
Darwin, en su autobiografía, por el contrario nos describe un padre , Robert Waring Darwin, que sabe escuchar, previne a la muerte con la esperanza de una mejoría y sobre todo cree en el ser humano sin creencias que afligen, limitan o trastornan. De él aprendió el poder de la observación y la reflexión para comprender mejor lo que tenemos ante nuestros ojos.
Nadie discute que hay mucho sufrimiento en el mundo. Algunos han tratado de explicarlo en relación al hombre imaginando que es útil para su perfeccionamiento moral. Pero el número de personas en el mundo no es nada comparado al total de seres sensibles y estos a menudo padecen mucho sin ningún perfeccionamiento moral.
Al final ese huir del sufrimiento de todos los seres "sintientes", con o si perfeccionamiento moral, Darwin lo entiende como un desarrollo mediante la variación y selección natural.
Es como si para unos la motosierra estuviera en manos de las creencias religiosas y en otros está en la naturaleza.

2 de marzo de 2009

Vivir de verdad



Harry Martinson, marino, pintor, novelista, poeta sueco es uno de esos personajes que han vivido en su escueta vida (1904-1978) los acontecimientos que luego han pasado a la historia tomando parte en ella con sus manos y sus obras. Participó en los movimientos de intelectuales de los años treinta a favor del socialismo sin fronteras, todo para ser insultado por los movimientos izquierdistas de los años setenta. Premio Nobel compartido en 1974.

Su fotografía es de 1960, la misma época en la que escribió este poema "Vagnen"

Vivir de verdad es atreverse a elegir las propias opiniones
más que permitir que le obliguen a uno a elegir su realidad.
Te aconsejo que vomites por la boca la realidad que odias.
Sueña de buena gana y de preferencia lo que no quiere la época.
Sepárate de lo típico de los tiempos hacia adelante y hacia atrás.
Los tiempos venideros están violados y cargados de todas
las cadenas imaginables
sobre todo de las de la utilidad y de las del insípido bienestar
con su acolchada seguridad, de tan poco valor para el espíritu,
y sus cochecitos de juguete para todos.
(Traducido por Francisco J. Uriz)

Ahora, tiempos llegados, seguimos cargados de cadenas útiles que no sabemos romper y que tal vez, dicen los futurologos, en esta época de crisis nos alivien un poco.


28 de febrero de 2009

Filosofía en las mazmorras



  • Escribe en su blog David Carril sobre la actual y paradójica situación de la filosofía, cuando se cuestiona su finalidad en el sistema educativo por lo del barullo de Bolonia, y casi sin quererlo me viene a la mano un relato del austríaco insustituible, como decía Fernando Savater, "El malogrado" (Der Untergeher) de Thomas Bernhard.Hay un párrafo, es un decir dada su escritura densa y repetitiva, que refleja hacia donde camina nuestra capacidad de reflexión, de interrogarnos, de buscar lo no evidente:
"Nuestras bibliotecas son, por decirlo así, establecimientos penitenciarios, en los que hemos encerrado a nuestros grandes del espíritu, a Kant, como es natural, en una celda individual, como a Nietzsche, como a Shopenhauer, como a Pascal, como a Voltaire, como a Montaigne, a todos los muy grandes en celdas individuales, a todos los demás en celdas colectivas, pero a todos para siempre jamás, mi querido amigo, hasta el fin de los tiempos y para la eternidad, ésa es la verdad"
  • En "El malogrado" T. Bernhard muestra los pensamientos de tres personajes, el malogrado, el filósofo y Glenn Gould que luchan por triunfar y el mundo que los rodea los zarandea hasta hundirlos menos a Gould. Es un relato con pasajes reales de la vida del pianista para dar más fuerza a las reflexiones sobre el existir en una sociedad hipócrita y aborregada.
  • En 1991,dos años antes de morir, Tatiana Nikolayeva interpretó la Variaciones Goldbeg en el festival de Granada y contaba como en 1957 conoció a Glenn Gould: "...en la famosa sala del conservatorio de Moscú estaba casi vacía. Yo era el único profesional, pero tras la primera parte todos corrimos al teléfono para avisar a los demás que vinieran. En el segundo concierto de Gould la sala estuvo abarrotada" Triunfó sin pensarlo.
  • Después de leer a T. Bernahrd necesitas trastear a los ensayistas que nombra y escuchar su música y preguntarte si merece la pena oír los berridos de los que buscan soluciones para la Universidad cuestionandose el papel de la filosofía y sepultándola de la vida activa de la sociedad que sostenemos con esfuerzo y miedo al hundimiento.


25 de febrero de 2009

Cielos usuales y lúcidos



Lanzarse a la calle, abrigado por las noticias del periódico, a luchar contra el agotamiento que provoca las mentiras cotidianas y ver que no te hundes, es como si estuvieses blindado. Llega un momento que te crees que todo es bello, es bueno y eso te hace sentir feliz, olvidas las inmundicias que te rodean y cantas con el Pessoa modernista en su "Ode triunfal" (1915):

A maravilhosa beleza das corrupçoes políticas,
Deliciosos esândalos finaceiros e diplomáticos,
Agressóes políticas nas ruas,
E de vez em quando o cometa dun regicídio
Que ilumina de prodígio e Fanfarra os céus
Usuais e lúcidos da Civilizaçao quotidiana!

(¡Maravillosa belleza de las corrupciones políticas,/deliciosos escándalos diplomáticos y financieros,/violencia en las calles/y de vez en cuando el cometa de un regicidio/iluminando con Prodigio y Charanga los cielos/usuales y lúcidos de la Civilización cotidiana!)

Cuando levantas la cara al cielo, un avión atraviesa la nube del atardecer, y comprendes que nadie lo puede parar entonces es cuando te sientes casi como un escarabajo insensible pero feliz. Sin pensar nada te encaras la máquina,sacas la fotografía, reflexionas y ves cómo has parado el avión.