23 de diciembre de 2008
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20 de diciembre de 2008
La torre mirador
- Me llamo Luciana Fillola y quisiera informarle que ha sido agraciado con un lote de libros de Susana Tamaro si responde correctamente a una pregunta que la voy a hacer. ¿Quiere usted participar?
Colgué angustiado, salí a la terraza y miré la torre en construcción. Un obrero había desplegado una pancarta que con grandes letras decía :
Cuando terminen la torre mirador podré ver el mar, el mar que ellos mismos me han tapado con sus obras, pero ese mar ¿será el mismo de Aristóteles y Kavafis?
La casa
- Cerca de casa vi un pintor con su caballete y sus pinturas tratando de plasmar en su lienzo la luz que en aquel instante alumbraba la vieja villa campestre ahora oficina municipal. Los colores reflejaban muy nítidamente las sombras de las palmeras que rodean el edificio, pero no vi ninguna sombra humana, nada que informara de la vida que pulula cerca de esas paredes, los paseantes con sus perros, los chinos del cercano restaurante, los viejos con sus nietos, los ecuatorianos con sus papeles del censo. El cuadro cuando esté terminado, es posible que ilumine la sala de espera de algún notario lleno de pliegos y escrituras; el cuadro si no es de firma conocida terminará en una tienda de muebles de segunda mano.
- Ayer mi amigo Cle me hablaba de su afán por captar los recuerdos de su infancia en Salamanca, atrapar esos recuerdos con ayuda de la palabra escrita y de los colores de sus acuarelas. Las palabras y las pinturas le obligan a recordar. Decía Borges que rescatar recuerdos es una labor de creación literaria, al elegir las palabras concretas que los describan estamos inventando nuevas sensaciones referidas a unas imágenes que creemos reales pero que jamas existieron. Lo maravilloso es que cuando alguien las lea, a su vez, creará un mundo imaginario que quizás provoque, en sucesivas lecturas, que aquellos recuerdos de un profesor jubilado sean inmortales.
- Creo que Borges hablaba de vivir, porque no es imposible el suicidio de la humanidad, con el sentimiento de ser inmortales. Ese ansia quizás sea la llave que ayuda a pintores y escritores a trascender su vida atrapada entre el cielo y la tierra. Esa quimera borgiana se mantendría mientras las palabras sean leídas y las pinturas contempladas y no destruyan las casas y sus habitantes no se vayan.
- Decía Ingeborg Bachmann en uno de sus poemas:
Estar siempre vivo, lleno de palabras por la vida,
como si las palabras estuviesen vivas, como si la vida fuera
palabra.
Para estar siempre vivo, lleno de palabras de vida, y de paso ayudar a superar la actual crisis he firmado un manifiesto contra las armas nucleares aquí: Global Zero.
14 de diciembre de 2008
Saña con vértigo
Entre las muchas obras expuestas hay una que pasa un tanto desapercibida, porque no huele, que es como un tapiz colgado cerca de la pared, tapiz hecho con bostas de vacas que viene a mostrarnos algo muy cotidiano en la realidad de muchas regiones de India, la convivencia de lo sagrado con la suciedad.
En la muestra hay algunas fotografías del pasado imperial inglés en aquellas tierras, la miseria de los poblados y la figura enclenque de Gandhi, precisamente su asesinato en 1948 es uno de los momentos en que ese continente estuvo a punto de caer en el abismo, pero siempre, casi siempre surge el asidero, la barandilla, la rama del árbol que nos sujeta en un último instante, algunos a eso lo llaman la mano de los dioses; en ese país no es nada de extraño.
Cuenta Margo Glanzt, en su libro "Saña":
- "De todas las manifestaciones de respeto a la suciedad -pero también a la higiene-, la más asombrosa consiste en utilizar la bosta de las vacas como producto de limpieza, como sucede en la India. Para algunas sectas de la India, la vaca pertenece al reino de lo sagrado. Una forma curiosa de concebir lo sagrado: las vacas pasean por la vida de manera miserable, ni más ni menos que cualquier hindú de la casta de los intocables."
8 de diciembre de 2008
Esta es mi taza

Estos días escucho a Van Morrison y me miro en el espejo. Observo mi cara por ver si el pelo se ha vuelto castaño, las arrugas no existen y las mejillas parecen moteadas de acné. Me emociono al oír cantar a Mikel Leboa su "Txoria txori".
¿Qué me pasa?, leo poesía y lo más asombroso: me atrevo a buscar presuposiciones y sobrentendidos en frases que se me ocurren al levantarme por las mañanas. Los petirrojos se esconden bajo los arbustos, las calles mojadas, la gente abrigada con paraguas. No estamos en primavera y yo leo a J.R. Jiménez... Me asombro cuando me atrevo a escribir:
Esta es la taza de mi desayuno.
Esta taza casi rota,
con su grieta que amenaza,
recibe mi mañanera mirada
desde que deje la oficina.
La blanca leche de la rutina
que se ofrece al silencio
cómplice del que no oye los gritos
ni ve el humo de los nuevos crematorios.
Esta es la taza de mi desayuno,
en la ciudad llena de palmeras,
indecente falatriz de lo hueco,
negrecidos naranjos bordes,
columnas de plástico fluorescente.
Mi primer trago para celebrar
otro amanecer blanco
sin sueños rotos
desde aquel septiembre sucio
de quejidos de ópalos nobles.
Esta es mi taza donde desayuno
leche para llenar un poco más
el cauce azul del río del tiempo
en esta ciudad sin montañas,
mientras escucho los quejidos
de Van Morrison.
Discover Van Morrison!
Poesía
6 de diciembre de 2008
Los nuevos fantasmas
En "Huellas" que he leído estos días, el etnógrafo Leiris habla de su libro "El África fantasma", (1934) , ahora publicado por la editorial Pretextos como "El África fantasmal", que relata su viaje del Atlántico al Mar Rojo iniciado como una evasión pero que termina por situarlo dentro del pensamiento antropológico occidental. Hay un momento que se pregunta:
"¿ sólo en el seno de su propia civilización dispone un occidental de oportunidades de realizarse, en el aspecto pasional, a pesar del capitalismo que en medida creciente tiende a imposibilitar toda verdadera relación humana? Sin embargo, una vez más aprenderá que ni aquí ni en ninguna otra parte puede el hombre escapar a su aislamiento; de suerte que, un buen día, volverá a partir, atrapado por nuevos fantasmas, ¡aunque esta vez sin ilusiones!"
Y a estos nuevos fantasmas que nos empujan a salir de nuestro aislamiento, aunque sea sin ilusiones, hoy después del 11-S ¿qué autores los mostrarán? ¿dónde están los Camus, Sartre, Lacan, Beauvoir, Picasso, Leiris del siglo XXI?
Michel Leiris
30 de noviembre de 2008
La silla de Gould

Hoy me he puesto el abrigo, por vez primera en este año, para dar mi paseo matutino y al volver con las manos frías he pensado que el calor de la casa es lo más parecido al sueño reparador de un día lleno de inquietudes.
Cuando esas inquietudes nacen sin que nadie las provoque, sin que el trabajo de la oficina estalle ante tus ojos, sin que el griterío de los salva patrias te rompa los tímpano de la conciencia, entonces comprendes al lisboeta Pessoa en constante desasosiego por vivir en un mundo lejos de su cotidianidad más cálidamente aburrida.
Decía Pessoa:
“He rechazado siempre que me comprendiesen. Ser comprendido es prostituirse. Prefiero ser tomado en serio como el que no soy, ignorado humanamente, con decencia y naturalidad.
Nada podría indignarme tanto como que me extrañasen en la oficina. Quiero gozar conmigo la ironía de que no me extrañasen. Quiero el cilicio de que me crean igual a ellos. Quiero la crucifixión de que no me distinga. Hay martirios más sutiles que aquellos que se mencionan de los santo y de los eremitas. Hay suplicios de la inteligencia como los hay del cuerpo del deseo. Y de esto, como de los otros suplicios existe una voluptuosidad”
A Glen Gould su padre le adaptó una silla para sus interpretaciones pianísticas, dejó de usarla cuando murió. Tengo que releer “El malogrado” de Thomas Bernhard.
Glen Gould
24 de noviembre de 2008
La caballeriza
Esto era la caballeriza de la mansión donde nació Jaume I en Montpellier en 1208, ahora una tienda de ropa de estilo. Después de hacer la foto salieron dos dependiente muy enfadados, quizás pensaran que estábamos de espionaje industrial.
El rey Jaime tuvo una infancia de lo más azarosa y complicada tanto en su concepción (su madre se hizo pasar por una de las muchas amantes de Pedro II), repudiado por su padre hasta que intervino el Papa, como en su casamiento a los 13 años, pero vivió hasta los 68 años para poder contarlo así.
Estos paseos por los restos de la historia me ayudan, muchas veces, a caminar por la senda de la curiosidad y el asombro por lo absurdo de querer comprender el pasado con los ojos vidriosos del dos mil ocho.
Ahora los garajes famosos de algunas casas americanas son lugares en donde nacieron los nuevos reyes de la informática y de la comunicación, estas caballerizas ¿qué serán dentro de ochocientos años?
Languedoc
20 de noviembre de 2008
Reaccionarios
Lo que no sabían los afrancesado Moratín y Estala es que Rafael de Vélez uno de los máximos representantes de los reaccionarios contra la cultura y fuerzas francesas acababa de publicar su principal obra "Preservativo contra la Irreligión o los planes de la Filosofía contra la Religión y el Estado..." que tanto iba a influir en el pensamiento decadente del siglo XIX español y que por cierto es uno de los miles de libros digitalizados por Google.
Yo pienso que mucho de lo que hoy se oye en púlpitos, radios y se lee en algunos medios no es más que una adaptación al lenguaje de hoy del mismo discurso . Es el pensamiento de los que creen que la literatura, la libertad y la filosofía son los peores enemigos del Estado y de la Religión.
Tanto Moratín como Estala murieron exiliados en Francia y el Arzobispo Rafael de Vélez está enterrado en la Catedral de Santiago. Los tres eran eclesiásticos ,católicos ilustres ,pero únicamente el que reaccionó contra la ilustración y el liberalismo yace en suelo catedralicio.
Un sueño que no he realizado todavía, además de poder visitar Berlín, es viajar a Florencia ; en Santiago ya estuve y nadie me enseñó el sepulcro de Rafael de Vélez.
Moratín
13 de noviembre de 2008
Una cabeza en alta mar
Escribo todo este preámbulo para intentar expresar mi alegría y agradecimiento a uno de mis escritores favoritos que recomienda mi escueto blog en su página Enrique Vila-Matas .
Como decía en su Extrañas notas de laboratorio, "la literatura no tiene ninguna relación con la realidad, como tal es una realidad en si misma" y hablaba de un viejo proyecto:escribir un libro que se titule La literatura sin domicilio. Creo que ese libro está ya lanzado en los blogs que leemos.
Casi me atrevo a decir , en la soledad de mi escritorio, en esta noche otoñal de 2008, que la cabeza de Vila-Matas, desde el principio me pareció una cabeza de verdad. Una cabeza en alta mar.
Yo también quisiera llamarme Erik Satie, como todo el mundo.
Vila-Matas
11 de noviembre de 2008
La foto que no tomé
Después de comer dimos un paseo a orillas del mar, casi la misma orilla que pintó Van-Gog hace ciento veinte años. En este octubre cálido y alegre, antes de tomar el autobús de regreso, nos paramos en la plaza donde se alza el Hôtel de Ville de Saintes Maries, cerca de la iglesia donde se venera a María Salomé, María Jacobé y Sara (adorada por los gitanos de toda Provenza).
Un grupo de jugadores de petanca hablan y observan los lanzamientos con mucho cuidado. Son cinco hombres y una mujer, todos con cinco o seis decenios manchando sus manos pulcras. Se toman muy en serio su juego occitano, como si el trabajo de limpiar y lanzar las bolas fuera la última tarea de su existencia. Se les ve felices y nos contagian.
Las banderas del balcón del ayuntamiento no se inmutan, la brisa marina apenas consigue trazar un vaivén en los paños de colores. Al lado un carruaje Milord, sin techo tirado por dos caballos negros, con orejeras de ganchillo, espera la llegada de sus viajeros. El cochero jovial vestido de etiqueta, rosa en el ojal, sombrero de copa y látigo flácido también contempla a los jugadores sin perder de vista la terraza del restaurante cercano donde estará terminando el festín de boda.
Se acerca otro grupo de cuatro jugadores y trazan su espacio al lanzar su boliche más allá del primer grupo, cerca de las ruedas del Milord. La placidez de la escena queda arañada por las risas de los novios que posan ante la entrada del ayuntamiento, atentos a las indicaciones de una fotógrafa. Más fotos con los padres y se suben al carruaje.
Las dos partidas de petanca están en un momento,por así decirlo, multitudinario especial, llena la planicie de bolas iguales pero diferentes. Los caballos se ponen en marcha girando el carruaje hasta alejarse dándonos la espalda. Todo el giro de las ocho patas y cuatro ruedas se ha producido sin tocar ni uno bola, ante la mirada expectante de los sencillos jugadores que siguen con su limpieza y cálculos metafísicos.
Todo ha ocurrido sin trascendencia pero el juego de los veteranos petanquistas, el giro del carruaje con su cochero con chistera y la empaquetada alegría de los recién casados ha expresado más que todo un manual de filosofía existencialista.
Languedoc
8 de noviembre de 2008
Obama oulipiano

Las casualidades se provocan, se alimentan con nuestra curiosidad, con nuestro lenguaje. Estoy leyendo el último libro publicado del escritor que quiere desaparecer y está en todos los encuentros literarios, Vila-Matas. En su “Dietario voluble” habla del “oulipiano” Raymond Queneau y su “Ejercicios de estilo”. Vila-Matas dice que lo leyó en el 81 en un autobús de Barcelona, yo lo hice en el autobús Línea 11 de Valencia siete años después. Lo tengo cerca por su original y sencilla escuela de escritura y también por la sonrisa que arranca en alguno de sus relatos: “En aquel S meridiano había, además del olor habitual, olor a ave, haces, haches, Hades; a efigies, hachís, jota, caca, leyes;...”
Hoy viendo la magnífica revista LUKE , que visito muy de tarde en tarde, encuentro un artículo sobre el mismo libro mientras en la televisión nos bombardean con el nuevo Presidente Obama. Es como si estuviera viendo la misma noticia en diferentes tiempos verbales, personas hablantes, intercambio de letras, oraciones simples, extensas subordinadas, tiempo de esperanza, con interjecciones, anáforas, con moraleja, estilo publicitario, pretérito indefinido, arco iris, amanerado, en plan zoológico y así hasta noventa y nueve formas de relatar, describir un mismo hecho: la elección del primer presidente de los EE.UU. que es negro.
Establecer diferentes relatos con un mismo tema es un resumen del paso del tiempo visto en diferentes espacios, con diferentes silencios, que dice mucho de su autor y del lector que recoge esas colecciones de palabras con paciencia.
Pero lo fantástico es que después de leer alguno de los relatos de Queneau, ver en le televisión las repercusiones del fenómeno Obama, las noticias nos han regalado la guinda de los posibles relatos que Raymond Queneau titularía como Relato Berlusconiano:
"Obama ha tutto è bello, giovane e abbronzato"
Lagos


