En el cristal quedan los movimientos de los dos grupos de personajes y que la vela, ahora apagada, no iluminará a ninguno de ellos.
La vela es el tiempo, el cristal el espacio y la fotografía la rueda que los mueve.
Suelo fiarme de mi cochero. Una vez pasamos junto a un muro alto y blanco que se abovedaba lentamente a los lados y por arriba; interrumpimos la marcha, y moviéndonos a lo largo del muro, lo palpamos, hasta que finalmente el cochero dijo: Es una frente.
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| Ruth Berlau |
"Mi madre dice que leer es pensar. No es que leemos y luego pensamos, sino que pensamos algo y lo leemos en un libro que parece escrito por nosotros pero que no ha sido escrito por nosotros, sino que alguien en otro país, en otro lugar, en el pasado, lo ha escrito como un pensamiento todavía no pensado, hasta que por azar, siempre por azar, descubrimos el libro donde está claramente expresado lo que había estado, confusamente no pensado aún por nosotros.
"En el campo nadie verr nada, no hay borrde.. hay que recorrtar para verr. Fotogrrafiar es igual a rrastrear y rrastrillar. Así hablaba Grete Berlau con un acento fuertísimo"
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| Con Ruth Berlau |
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| Con Grete Steffin |
"Uno debe someterse a sus sueños, resignarse a descubrir en ellos los motivos de las decisiones que toma. Si no lo hace, se expone a revivirlos con impaciencia durante el día."
Y parecía como si cada cual bebiese en él (tiempo) su esperanza y su fuerza como en el primer golpe de viento de alta mar; por encima de las diferencias de clase y riqueza, aquella especie de fraternidad espontánea de la calle se parecía a la de los hombre embarcados en la misma nave y unidos por la solidaridad de una tripulación cuando zarpa el buque y se apagan en la imaginación palabras como "muerte" o "enfermedad", para encenderse otras como "tifón" o "naufragio"
Dos griegos están conversando: Sócrates acaso y Parménides. Conviene que no sepamos nunca sus nombres; la historia, así, será más misteriosa y más tranquila. El tema del diálogo es abstracto. Aluden a veces a mitos, de los que ambos descreen. Las razones que alegan pueden abundar en falacias y no dan con un fin. No polemizan. Y no quieren persuadir ni ser persuadidos, no piensan en ganar o en perder. Están de acuerdo en una sola cosa; saben que la discusión es el no imposible camino para llegar a una verdad. Libres del mito y de la metáfora, piensan o tratan de pensar. No sabremos nunca sus nombres. Esta conversación de dos desconocidos en un lugar de Grecia es el hecho capital de la Historia.
Han olvidado la plegaria y la magia.
la historia de un pueblo está jalonada acá y allá como con piedras negras por ciertas figuras de sombra, condenadas a una execración particular, menos por haberse excedido en le perfidia o la traición, que por la facultad que, contrariamente, parece concederles la perpesctiva del tiempo de fundirse hasta llegar a formar un solo cuerpo con la desgracia pública o la acción irreparable, que, manifiestamente, y hasta más allá de lo que de ordinario le es dado al hombre, han asumido total y plenamente en la imaginación de todos.
"No hay en la tierra un ser humano capaz de declarar quién es. Nadie sabe qué ha venido a hacer a este mundo, a qué corresponden sus actos, sus sentimientos, sus ideas, ni cuál es su nombre verdadero, su imperecedero Nombre en el registro de la Luz...La historia es un inmenso texto litúrgico, donde los iotas y los puntos no valen menos que los versículos o capítulos íntegros, pero la importancia de unos y de otros es indeterminable y está profundamente escondida. (L'Âme de Napoleón, 1912)."
Añade Borges: el mundo, según Mallarmé, existe para un libro; según Bloy, somos versículos o palabras o letras de un libro mágico, y ese libro incesante es la única cosa que hay en el mundo: es, mejor dicho, el mundo.