3 de noviembre de 2009

Sobrasada con miel



Mi padre cuando la guerra era sargento de la República. Sobre la guerra no hablaba mucho, guardó mucho silencio quizás por no rememorar dolor y amargos momentos de una derrota sangrienta. Recuerdo un día que nos contaba a mi hermano a mi que en el frente de Teruel, estuvieron mucho tiempo atrincherados, un soldado le pidió que escribiera a su novia. Le dictaba frases típicas, recatadas y con parabienes, pero mi padre las adornaba con figuras más emotivas y cálidas.

Aquel soldado siempre le estuvo muy agradecido y cuando años más tarde se volvieron a encontrar renació una gran amistad que se engrandeció con sus hijas y nosotros. Ahora que mi padre ya murió, cuando se habla tanto de los muertos de las cunetas, de las injusticias con los vencidos/vencedores, porque los valores de la democracia que disfrutamos eran los que se iniciaron con los vencidos, ahora le agradecería su presencia y sus palabras. Ese soldadito analfabeto, que tanto quería a mi padre, él y su família son de tu pueblo.

Por eso me alegra que la casualidad de este viaje a Tárbena nos haya reunido , junto a este plato de sobrasada con miel, a uno de Samper de Calanda con la hija de un Republicano que lo único que le contó de aquella guerra fue su faceta de escribano y poeta en los frios atardeceres de la sierra de Teruel. Igual que la sobrasada vino de Mallorca y la miel de las montañas cercanas así puede ser este encuentro que llega de tan lejos en el tiempo aunque estén ausentes y silenciosos sus protagonistas.

3 comentarios:

El nieto del tio chaleco dijo...

Tristes historias las de guerra, lamentable error de los humanos por la ambición, por imponer ideas sobre ideales políticos y religiosos, terrible agresión al sentido común y al entendimiento humano.

Deplorable situación la de postguerra que dejo hogares desamparados, por alguien que no podia volver, su cuerpo yacía en un barranco, en el mejor caso en una fosa común sin nombre de ninguno de ellos. Hoy al visitar los cementerios en las viejas zonas hay epitafios que dicen “murió victima de la barbarie Roja”, la guerra es siempre barbarie, mas es más dolorosa la de aquellos que no tienen lapida y la familia solo el recuerdo de una foto y de desconsuelo, otros de los perdedores estuvieron encarcelados y otros posteriormente por pertenecer a grupos de ayuda a presos fueron condenados a prisión por “atentar contra la seguridad del Estado”.

Seria mejor olvidar, pero los recuerdos vienen y las familias de los perdedores se preguntan porque tan crueles son los seres humanos y porque algunas personas tienen credos, donde el que no piensa como el es enemigo a eliminar.

Un soldado, hombre de bien, no podia escribir a sus seres queridos, porque era analfabeto, y a ese hombre y a otros muchos eran los enemigos de un Estado totalitario. Aquellos ganadores hoy están soliviantados ya tienen menos privilegios y los hijos y nietos de aquellos perdedores son licenciados y diplomados, personas que reflexionan y perciben que la razón esta en la tolerancia y no en la dominación humana e ideologica.

Tarántula dijo...

Creo que el hombre es su pasado pero es inútil seguir recreando cosas que nos hacen desgastar la vida y dejar de saborear el presente, aunque suene trillado, la vida es tan corta???

Clarice Baricco dijo...

Hermosa miel he saboreado, porque independientemente lo que duele el recuerdo de una batalla, es esa amistad unida por embellecer una carta.

Abrazos.