8 de junio de 2007

Tortugas de caparazón blando


La tortuga Cantor gigante, de caparazón blando, pasa más del 95% de su vida casi inmóvil bajo la arena del lecho de los ríos asiáticos y únicamente sale a la superficie dos veces al día para tomar aire. La supervivencia de esta tortuga depende de su astucia para ocultarse de los depredadores y al no tener un caparazón fuerte ha desarrollado unos pulmones y metabolismo muy resistente. Es un eslabón más de esa prolongada cadena de adaptación de los seres vivos al medio natural que ahora está en peligro de extinción.

Hoy publican en The New York Times que las tortugas Cantor se salvaron de los Jemeres Rojos en zonas apartadas de Camboya, pero ahora que comienza a verse el inicio de un desarrollo económico en la zona, es también el principio del fin de esta especie que sobrevivió a los dinosaurios: la pesca excesiva, la contaminación y la degradación del medio ambiente se encargan de su exterminio.

Es como una señal más del porvenir que nos espera, en una sociedad muy competitiva donde prima el mito del vencedor a toda costa, donde los acorazamientos, blindajes, amurallamientos, escudos, son casi una necesidad para no desaparecer. Cuando hay seres vivos que nacen o se hacen civilizados sin caparazones, como las tortugas Cantor, y viven como desnudos amparándose únicamente en aquello que los alejó de los primates: el lenguaje y la risa, estos seres humanos corren peligro de extinción porque las guerras injustas, la contaminación de la comunicación y la degradación de la comunidad internacional los acorrala hasta casi la total desaparición.

Hay algo que saben las personas que tienen en sus manos el poder de iniciar o acabar guerras, de cualquier índole, con tregua o no, declaradas o no, con graves daños colaterales para las poblaciones indefensas o no, bajo el mandato de la ONU o no, del primer o del tercer mundo, en fin, guerras con dolor y muerte que cuando llegan a su fin siempre hay un perdedor, siempre, porque el vencedor es algo relativo (basta darse un paseo por la historia, aunque digan que la escriben los vencedores) y de todos los perdedores los que peor lo tienen son los que viven sin caparazón fuerte.

10 comentarios:

Viuda de Tantamount dijo...

Hay partidas en las que perdemos todos. Que el caparazón sea blando o duro, no sé si es ventaja o inconveniente...

Hay cosas ante las que prefiero ser vulnerable a acorazada.

B x C

Conciencia Personal dijo...

Habría que quitarle el caparazón a la ONU también.

Un saludo fuerte.

El espía de Mahler dijo...

Sería interesante averiguar si la tortugas de caparazón blando son capaces de aparearse con las de caparazón duro. Podría resultar su salvación.

Isa dijo...

Y es que en las guerras, al igual que este mundo de competiciones sin fin, todos perdemos, con o sin coraza.
Saludos.

Juan dijo...

Escribes: "Es como una señal más del porvenir que nos espera, en una sociedad muy competitiva donde prima el mito del vencedor a toda costa, donde los acorazamientos, blindajes, amurallamientos, escudos, son casi una necesidad para no desaparecer."

Primero: es precisamente la competencia lo que hace que las especies se desarrollen y se perfeccionen a lo largo del tiempo.

Segundo: La tortuga de caparazón blando sobrevivió, y no gracias a blindajes, sino a la capacidad de camuflarse.

Tercero: En mi experiencia personal, el 90% de la gente se queja amargamente de lo mal que está el mundo y luego no hacen ni el más mínimo esfuerzo por tratar de vivir según sus deseos.

Luis Rivera dijo...

Y sin embargo lo que los Jmers Rojos aniquilaron fuerona dos millones de camboyanos que no tenían caparazón de ningún tipo. ¿Es una paradoja?

Amalia dijo...

No lo sé, la caparazón me recuerda los abrazos de mi abuela, deliciosos pero asfixiantes.

saludos

Hipatia de Alejandría dijo...

Este es un tema peliagúdo que me tiene bastante preocupada. Pero no hay voluntad de ninguna clase. La gente que tiene poder para arregalr las cosas tampoco quiere tener idea global del asunto.
Yo vivo en una zona en la que se ha cambiado el bosque de encinas, fresnos, acacias, hayas, etc, por el de eucalipto y por pastizales.
Nosotros tenemos una finca bastante grande que quisimos convertir en bosque; acudimos al gobierno regional porque la UE financiaba el asunto. Nos dijeron que el dinero que llegaba para eso la comunidad lo invertía en otras cosas y que de bosque ni hablar.
Es una zona de grandes vientos; quisimos poner molinos de enrgía eólica y nos dijeron que ni hablar, que si perjudica a las aves, que si patatín, patatán; y lo más grave es que toda la provincia es coto de caza... ¿Esto no perjudica a las aves? Hasta mi finca pertenece a un coto de caza y todos los años me tengo que pelear con los cazadores para que se larguen y dejen de asesinar animales. A mí me parece que tienen mucho morro; lo que no da dinero no les interesa. Hay una mafia alucinante. Es que me pongo enferma...

No conocía esta variedad de tortuga.Gracias por el post.
Un saludo desde la Enterprise.

Clarice Baricco dijo...

Informada y me dejas pensando.


Saludos

Juan dijo...

Hipatia de Alejandría:

He oído que los molinos de energia eólica decapitan las aves.
También he oido que un coto de caza bien gestionado ayuda a mantener sano el bosque.
Es lógico que nos interesemos más por lo que da dinero. Todos trabajamos por dinero, ¿no?
La economía es importante. Más que luchar contra la economía (economía/ecología para mi son cosas muy parecidas) lo que hay que hacer es encauzarla y conciliar intereses.
Por ejemplo, un bosque de eucaliptus no puede ser un buen coto de caza, porque como todo el mundo sabe en los eucaliptus no anidan los pájaros (son bosques silenciosos).
A lo mejor si encontramos unos cazadores muy sibaritas que busquen presas que sólo se den en, pongamos, bosques de encinas, pues....ahí tenemos la conciliación de intereses.