31 de julio de 2008

Hojas de estío IV, Piglia

"A veces uno necesita creer en señales, en avisos que no supo ver" (R.Piglia)

Y estas señales uno las puede ver en las miradas de los otros, en el como y en el cuando. Pasear por la playa, rodeado de cuerpos tumbados, de cuerpos paseantes como el tuyo, es coleccionar señales del paso del tiempo, instantes soleados de futuros que no volverás a ver, que ya no serán los mismos, aunque se parezcan mucho.

Uno de los relatos que he leído de R. Piglia, "Un pez en el hielo", es una historia que navega entre dos tiempos, con personajes del presente y Pavese. Un momento, un instante del narrador que ve a su amada en los lugares a los que huyó para olvidar. "En el fondo tú escribes para estar como muerto, para hablar afuera del tiempo, para convertirte para nosotros en un recuerdo"

Unos escriben, trazan señales, avisos que otros leen o interpretan para seguir vivos.



2 comentarios:

Tarántula dijo...

Hice una de mis tesinas sobre "La ciudad ausente" de Piglia, demás está decirte que admiro profundamente a este autor.


Creo que las señales me asustan, tal vez porque cuando son buenas no se perciben con preocupación, sencillamente son vividas. Cuando son malas, sin embargo, dejan en mi una huella de angustia, que tiene que ser aplacada con el olvido o la negación. Buen post, como siempre, Saludos, Petru.

Tarántula dijo...

Petru, pásate por mi blog, tengo un regalo para ti.