10 de noviembre de 2018

Precisión, puntualidad, sobriedad




La primera película que vi de I. Bergman fue El manantial de la doncella en el Cine Elíseos de la Zaragoza de mis amores, ahora cerrado. Sala que en aquel entonces estaba clasificads como "de arte y ensayo".

Yo no había oído hablar de Bergman pero mi padre que le gustaba mucho el cine, sobre todo las del oeste, me había aconsejado que no fuera porque me impresionaría de forma muy desagradable. Eso fue suficiente para ir  con mis amigos al Elíseos. Un cine al que llamábamos la bombonera. Era una maravilla entrar en la sala con todos las luces encendidas y luego empaparse de silencio al comenzar la proyección.



Todo esto viene por el centenario del Bergman y por el magnífico texto que acabo de leer de Gloria Benito: EL ESPACIO Y LA MIRADA en la revista Encadenados. Es un texto muy bien argumentado que partiendo de unas definiciones teóricas sobre la realidad y el arte, nos va mostrando esa forma de ver la realidad bergmaniana en Fanny y Alexander que a mi modo de ver se mueve entre lo real, lo imaginario y lo mítico. Como él mismo dice en la entrevista todo su trabajo ha estado siempre sujeto a sus obsesiones de precisión, puntualidad y sobriedad.

Mi pequeño homenaje es rescatar este vídeo que encontré hace tiempo. Una entrevista, siete años antes  de morir, con su amigo el actor E. Josephson. Vemos a un par de "dinosaurios", como ellos mismos dicen, más humanos que endiosados hablando de amor, vejez y muerte.


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