25 de octubre de 2009

Zapatos abandonados y una ausencia




Unos zapatos abandonados, cerca del rio Isar en Munich, junto a una cajetilla vacía de tabaco en una tarde de agosto, te deja pensativo. No sabes si ir de prisa al rio y asomarte por el puente. Mirar el cauce que se aleja despacio por si flota alguna mano o una gorra o la espalda mojada de un cuerpo sin rostro.
Esa imagen serena a la sombra del tilo puede ser el principio o el final de la historia de un hombre que abandona  cerca de un rio y de una calle transitada unos zapatos casi nuevos, limpios, brillantes.



En el pequeño jardin cercano, con su estanque y su escultura mítica que contempla el fluir de  las aguas, ves próximo a un banco una botella vacía erguida en silencio. El ruido de los coches y el silencio del hombre de la bicicleta hiela la mirada del padre Rhin en lo alto de su pedestal.
Todo ese instante que ahora recuerdo fue apenas un minuto, pero el hombre de los zapatos abandonados queda prendido en la memoria aunque nunca lo haya visto. Es esa ausencia lo que provoca, como un chispazo, a la imaginación y de repente los zapatos brillan en Isartor.Con su movimiento cansino hacia el puente mientras el hombre que los calza arruga en su mano una carta de despido.

14 de octubre de 2009

Dos ventanas en la Cartuja de Valldemossa



Visitar la Cartuja de Valldemossa es pasear por el contraste que ofrece un lugar de reclusión y cultura en el seno de la naturaleza más amable. Los recuerdos de ilustres visitantes no es suficiente para despejar de la memoria de aquellos muros la sabiduría que se paseó entre las celdas, ahora invadidas por los curiosos turistas de tantos paises.



Mirar por la ventana de las celdas para descansar los ojos lectores de tantos libros debió ser un ejercicio habitual en aquellos monjes que un urbanita no podrá disfrutar si no abandona la seguridad del asfalto y su quehacer rutinario. Cuando te acercas a las estanterías, que cómo cárceles frágiles encierran tantos libros viejos y empolvados no puedes evitar repasar sus lomos para encontrar títulos como el COMPENDIO DE BLAIR.

Al llegar a casa busco el libro en Internet ,leo algunas páginas gracias a la Biblioteca Cervantes. Hugo Blair, amigo de Hume, Carlyle y Adam Smith dice en su "Lecciones sobre la Retórica y las Bellas Artes" traducido por José Luis Munarriz en 1815:

La belleza es sin duda, despues de la sublimidad,ya que causa mayor placer á la fantasía. La conmocion que excita. se distingue mucho de la que produce la sublimidad: pues es de una clase más calmada, mas delicada, y lisongera; no tanto eleva el ánimo,como le infunde una serenidad agradable. El sentimiento de la sublimidad es demasiado violento para que dure mucho: pero no siéndolo el de la belleza. puede durar mas largo tiempo. En el lenguagé no hay palabra de mas vaga significación que belleza: pues se aplica. a casi todos los objetos exteriores, que agradan á la vista ó al oído; y por esto entre tanta variedad de objetos seria obra árdua encontrar una calidad, que en todos sea el fundamento de aquella agradable sensacion que excita. Algunos han imaginado. que esta calidad es la unidad mezclada con la variedad pero es facil de ver, que este principio no es aplicable al color. al movimiento. y á otros objetos ;y aún ciñéndonos á los objetos exteriores figurados encontaremos muchos sumamente bellos sin variedad alguna, y otros que la tienen harto intrincada...

Y de esa de idea de belleza sublime encerrada en aquellos muros, dentro de aquel paisaje, queda algo más que la imagen de un recuerdo, tal vez una agradable sensación difícil de explicar porque el lenguaje no puede transmitir todo.