16 de diciembre de 2009

Tanizaki en el recuerdo

Estos días visito más librerías, es el único rito que practico por estas fechas, para ver si consigo encontrar algunos libros que tengo en mente regalar sin dejar de oír el run-run ceercano de los libros electrónicos.

El ver las portadas, el pasar las páginas sin buscar imagen alguna, leer las solapas, notar el peso y el tacto del papel, dejar uno y coger otro en silencio. Esta ceremonia ¿también acabará en el desván de los "buscadores"?

Los placeres del tacto que Tanizaki habla en su libro "El elogio de la sombra" ya son una anotación más de un mundo que desaparece y que unos pocos son capaces de sentir.
Dicen que el papel es un invento de los chinos; sin embargo, lo único que nos inspira el papel de Occidente es la impresión de estar ante un material estrictamente utilitario, mientras que sólo hay que ver la textura de un papel de China o del Japón para sentir el calorcillo que nos reconforta el corazón.
El pragmatismo, el utilitarismo de nuestra cultura ¿tiene esos inconvenientes? o ¿es, tal vez, un tema de sensibilidad y curiosidad por los placeres de lo cotidiano?

4 comentarios:

Sirena Varada dijo...

Un libro tiene que ser un libro. Si no, lo que lees es algo diferente, lo mismo, pero otra cosa. El libro es lo explícito y verdadero. El pasar páginas, notar el tacto de papel, incluso el olor de la tinta, te transporta a un Universo mágico aderezado siempre de curiosidad y misterio, que es exclusivamente tuyo por derecho.

No entiendo la lectura de un libro en Internet, por rechazo, me es avieso.

Saludos cordiales, Pedro.

Florián Yubero dijo...

Leer en un libro es un placer que ahora a mi avanzada edad preciso sean escritos con letra de gran tamaño. Ahora que empiezan a comercializarse en maquinas, en principio no me seduce tal idea.

La cultura puede llegar por medios diferentes, el libro es un gran medio que te abruma por el espacio que ocupa y que al tenerlos sin orden para encontrar uno puedes pasar media mañana revolviendo. Algunos de ellos se convierten en obsoletos si son de orden científico.

Internet, es muy útil para consultas, tiene la ventaja de su bajo coste, solo el de la conexión a una línea, y el autor la difunde por el mundo en el mismo momento de la publicación.

De otro lado los Bloggistas, no alcanzan a cubrir libros y si lo alcanzasen publicar es muy costoso, no rentable y de corta difusión.

Ambos medios se complementan y tienen ventajas diferentes.
Si utilizamos los dos saldremos ganando, así que bienvenido sea Internet, los libros llevan mucho tiempo con nosotros. Solo los han prohibido mediante la censura y la hoguera, las mentes débiles y los débiles mentales.

Luis Rivera dijo...

El gran valoe del libro de Tanizaki, no es el contenido en sí, que lo tiene, sino la actitud nostálgica del autor ante lo que se está perdiendo en su cultura. Es de gran belleza, y para mi un libro de cabecera, pero constata nostalgias por el paraiso perdido, que esw de la cultura recibida desde la infancia.

El papel según pensamos, desaparecerá, y la franja de nostálgicos de ese tiempo escribirá maravillosas loas. Pero los contendios se mantiene en cristal, en memoria, o en imprenta.

Yo no haría de la desaparición de una industria una tragedia, si de mi incapàcidad para comprender que Camus, o Tolstoi, o quien sea, siguen vivos.

Eterna aprendiz dijo...

La belleza que nos llega a traves de los sentidos también como parte del significado de un libro. El roce de nuestros dedos con las páginas:rugosidad, suavidad...el olor que percibimos...acariciar esa cubierta que deseamos, esas letras que nos transforman tantas veces..

Nunca vería un enfrentamiento entre el avance del libro electrónico y el de papel. Un complemento, en todo caso, otra posibilidad más. Siempre podremos elegir y podremos pasar a papel cualquier libro que sólo exista de manera electrónica y viceversa. A gusto de cada uno. Quizás ello nos de la posibilidad de probar nuestras dotes de artesanos, de hacer de unos "folios" electrónicos, nuestros propios folios grapados, ese amor a crear con nuestras manos. Recastar esas letras si así deseamos.

Un abrazo