23 de junio de 2009

Sombras del estío



Nos dejó el señor invierno la estantería con libros por leer, sin saber por quién leemos si por nosotros o por los otros; a la sombra del estío uno recuerda las palabras de Henry Miller, el envidiado borracho, pornógrafo virginal, sobre los lectores asiduos:

- unos leen para escapar de ellos mismos
- otros lo hacen para armarse contra peligros reales o imaginarios
- otros para mantenerse a la altura de sus vecinos o para impresionarlos, que es lo mismo
- o para saber lo que pasa en el mundo
- o para entretenerse, para ser estimulados y llevar una vida más rica.

Estos últimos son los más admirables para Miller, porque no viven torturados por el miedo, son los raros, gozan , "no tienen necesidad de leer libros sagrados ni de comportarse como santos porque ven la vida en su totalidad y ellos mismos son totales, de manera que para ellos todo es total y sagrado".

Llega el estío que empuja indolente a tumbarse a la sombra y leer "millermente" a Flaubert que decía sobre la estupidez, atributo de la norma:
"La mediocridad quiere la regla; yo la odio. Siento contra ella y contra toda restricción, corporación, casta, jerarquía, nivel, rebaño, una execración que me llena el alma"

3 comentarios:

Conciencia Personal dijo...

Leo para sobrevivir, para hacer menos cansada la existencia...

Un abrazo.

Clarice Baricco dijo...

Yo leo para escapar de mi misma, Y pa'que los otros me regalen su mundo.
Y cualquier estación es pretexto para leer. Tanto que leer!

Abrazos.

Noemí Pastor dijo...

Está bien esa lista de paraqués, pero echo en falta los porqués.