28 de junio de 2009

Sombras del estío, hasta pronto Manuel



Me entero por Tanhäuser del fallecimiento de Manuel Ortíz cuyo blog visitaba mucho últimamente. La primera vez que lo hice fue a raíz de su petición para utilizar un texto de una entrada mía. No lo conocí personalmente pero por la foto que nos ofreció hace tres semanas, la imagen es clara aunque la sombra de la enfermedad se filtra en su mirada, su cara transmite la luz de una buena persona.

Escribí un comentario en un artículo de los suyos, periodismo de altura muchas veces, y sin saberlo me sorprendió con el regalo de una suculenta sobrasada por haber escrito el comentario 3000. Esta tarde al abrir la nevera quedo impresionado al pensar que el sabroso embutido ha durado más que Manuel. Cuando relea su blog -frigorífico "internético"- su recuerdo estará impregnado de palabras y sabores intensos.

Gracias Manuel, tu buena sombra me refrescará estos días de estío. Yo también pienso como tú ("Lo importante es que haya una persona capaz de transcribir en un papel sus ideas, mejores o peores, y de que exista otra, al otro lado, pero muy lejos de su mesa, que sea capaz de leer ese texto") y seguiré con mis pequeños escritos pensando que hay alguien que los lee.

4 comentarios:

Angel dijo...

Lo bueno, o inquietante, es leer un blog escrito por alguien que ya no podrá tocarlo. Bueno porque queda ahí, accesible a todos (¿estarán los nuestros en su momento?), inquietante porque parecen escritos hoy mismo. Supongo que habrá un periodo en que nuestros blogs estarán más presentes en el mundo que nuestro recuerdo.

Eterna aprendiz dijo...

Amigo, cuanta ternura en tus palabras, un motivo muy triste el de esta entrada pero lo conviertes en algo lleno de amor y belleza.
Un beso

C.Ruiz dijo...

Pues yo conocí su blog a través del tuyo y de la historia de la butifarra...me gustaba seguirle, incluso en Twitter...

Por si pasa por aquí, le dejo un abrazo. Otro para tí.

Clarice Baricco dijo...

Oh, sentí más...he ido a su blog y me deja desarmada.
Pero amigo, porfavor, ten la seguridad de que yo te leo. No hay mar que me separe para leerte.
Es necesario.
También me dejaste pensando si muero..
Abrazos.