24 de octubre de 2008

Rita Levi-Montalcini

Para comunicarse es necesario primero que el otro, el que nos escucha, ve o lee, muestre interés por lo que se transmite, que este sea inteligible y además que tenga "sentido común". Es decir, además de un entendimiento común es necesario que cuente con un sentimiento común, sin esto es imposible comunicar ni argumentos ni sentimientos, por la sencilla razón de que somos muy diferentes debido a la educación, experiencias vividas, que nos empujan a tener intereses diferentes y primar unos valores sobre otros.

Cuando te encuentras con seres humanos con los que compartes este "sentir común" y conoces su vida, su pensamiento te das cuenta de que hay mucho más lo que nos une que lo que nos puede separar, pero cuando te encuentras con una mujer como Rita Levi-Montalcini, entonces comprendes la grandeza del ser humano y la admiración por la evidencia de unas palabras como las que ha pronunciado recientemente esta Premio Nóbel de Medicina y te dan ganas, esperanza, para seguir vislumbrando las mentiras de unos y las verdades de otros, seguir luchando para que tus limitaciones no te paralicen, como dice Levi-Montalcini:

"Es verdad que veo mal y oigo peor; pero mi cerebro ha funcionado siempre bien. Lo fundamental es tener activo el cerebro; intentar ayudar a los demás y mantener la curiosidad por el mundo"


En su reciente nombramiento Doctora Honoris Causa por la Universidad Complutense terminó su discurso con estas sencillas palabras :

"El compromiso, la confianza en si mismo, la serenidad y el valor son el estímulo más potente para superar dificultades de toda índole, presente, en general, en todo recorrido humano"

6 comentarios:

Sirena Varada dijo...

Hola Pedro; conocía la entrevista y me ha encantado leerla de nuevo porque no tiene desperdicio. Pero, hoy como ayer, me quedo pensando y dándole vueltas a la primera de sus respuestas “¡Lo que me interesa y me da placer es lo que hago cada día!”. Me impresiona por su asombrosa sencillez y su hondura o, tal vez, porque soy una persona excesivamente obsesionada con el paso del tiempo; que a fin de cuentas es algo que siempre nos supera. El pensamiento de Rita Levi sobre el particular está muy en consonancia con el del Dalai Lama cuando contestaba a otra pregunta similar -también de forma rotunda- diciendo que los hombres “por pensar ansiosamente en el futuro no disfrutan del presente por lo que no viven ni el presente ni el futuro. Y viven como si no tuviesen que morir nunca... Y mueren como si nunca hubieran vivido.”

Un abrazo

Noemí Pastor dijo...

Yo de mayor quiero ser como ella.

Clarice Baricco dijo...

Me ha llegado la entrevista. Es una motivación a no detenerse.
Gracias.

Abrazos


Graciela

Tarántula dijo...

Qué hermoso que te hayas detenido en reseñar a alguien de tan profunda sabiduría. Besos

Apostillas literarias dijo...

Que maravilla de mujer, tan sabia, tan sensible, inteligente. Este fin de su discurso es para tenerlo de cabecera.

Conciencia Personal dijo...

Un hermoso trinomio: sabiduría, generosidad y humildad, y una persona sensible como tú, las trae a nuestra conciencia y alma, gracia amigo.