16 de septiembre de 2008

Compasión



Muchas veces las estrellas se alinean y señalan un camino, las coincidencias también.

Estaba leyendo en El café de Ocata su apunte sobre la lechuza y Hegel, cuando al volver al libro de Adela Cortina, "Ética de la razón cordial", que tengo entre manos este verano, precisamente en la página 170 me encuentro con la misma idea, aquí llevada al tema del reconocimiento, la diferencia y el concepto de justicia: "...como señaló Hegel, que las teorías se elaboran al atardecer, cuando las gentes han bregado por lo que barruntaban como justo y es tiempo de ponerlo en conceptos, cuando la protesta, el dolor y el sufrimiento ante las desigualdades vividas como injustas va cristalizando en una estructura también teórica"

La raíz de las injusticias proviene de la falta de reconocimiento del otro, minoría o perdedor, y es entonces cuando hecha en falta Adela Cortina, la razón cordial (ya citada por Pascal). Los argumentos frios de la razón no deberían ocultar los del corazón, la compasión, nuestro sentimiento por el dolor y sufrimiento de los otros, porque es el motor que pone en marcha nuestra capacidad para dar sentido a la justicia.

Muchos estamos sobrecogidos e indignados por la falta de compasión que muestran en este país, instituciones eclesiástica y del PPO (principal partido de la oposición) ante la lucha de muchas familias para que los cadáveres de sus familiares, abandonados por los vencedores de la Guerra Civil, sean reconocidos y enterrados como Dios manda.

Si no somos capaces de tener compasión no podremos captar el sufrimiento de otros y sin capacidad de indignación no podremos percibir las injusticias.

Antígona se rebeló contra el Estado para hacer prevalecer los deberes para con los dioses por encima de las leyes humana, en España se volvería loca antes de ahorcarse. Pero me temo que ya se colgó en Guatemala, Honduras, Chile, Uruguay, Argentina, Ruanda, ...

2 comentarios:

Sirena Varada dijo...

Estimado Pedro; parece que razón y la compasión sean conceptos contrarios y excluyentes cuando en buena lógica deberían de estar profundamente comprometidos el uno en el otro y ser cómplices. Desgraciadamente, la Historia y tantos hechos cotidianos vienen haciendo carne de esa famosa frase de que el corazón tiene razones que la razón no entiende.

Tarántula dijo...

Creo que hay sensibilidad en tu post: creo que no sólo en los países que menciona, en todo el mundo. Creo que cada injusticia cometida produce un sufrimiento, acaba con una vida, deplora las dignidades.

El mundo no es justo, los corazones carecen de memoria.