27 de septiembre de 2008

1948




El 14 de mayo de aquel año Israel declaró su independencia y el 10 de diciembre las Naciones Unidas hizo pública la Declaración universal de los derechos humanos, pero el gobierno de Franco no reconoció ni uno ni otro, nosotros vivíamos en otro mundo.



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También en enero de aquel mismo año fue asesinado Ganhi y el mundo siguió envuelto en una neblina llena de horror y esperanza.

Lo más impresionante del experimento vital que he sufrido, desde aquel año, es que después de vivir toda mi juventud bajo una dictadura cruel, educado bajo su regordeta mirada y la sombra del crucifijo perenne, censura, asignaturas de Formación del Espíritu Nacional, muchos aún seamos definidos según Ambrose Bierce en 1866, como librepensadores.: "Infiel que perversamente se niega a ver a través de los ojos del sacerdote e insiste en observar esos ojos con una mirada demasiado penetrante. En el pasado los librepensadores han sido: tiroteados, atormentados, ahogados, empalados, quemados, azotados, ahorcados, decapitados, cocidos, desorejados, destripados, desollados. Con el paso del tiempo, nuestra santa religión ha caído en manos y corazones de representantes más misericordiosos y humanos y el castigo del librepensador se le ha confiado a Él, que dijo <>>. Aquí en la tierra, el descarriado culpable sólo es: amenazado, evitado, insultado, acosado, perseguido, silenciado, robado, denigrado, vilipendiado, maldecido, engañado, calumniado"

Yo no se si debo a mis lecturas iniciadas en la Biblioteca Municipal del barrio de las Delicias, en Zaragoza, mis paseos diarios con mis dos amigos por la ciudad universitaria, pero toda aquella "educación nacional" no dejó ningún rastro en mi forma de mirar al mundo y a todos los que dan sentido a mi categoría como ser social. Quizás fue eso, la cultura libresca la que me hizo flotar en el rió a salvo de corrientes y tormentas.

Sesenta años después, todavía hay naciones que no han ratificado los derechos humanos ni tampoco Israel es reconocido, pero la esperanza sigue como un flotador delante de mis ojos algo cansados.





2 comentarios:

Conciencia Personal dijo...

El día que devuelva sus tierras a Palestina, tal vez Israel sea reconocido, quisiéra vivir ese momento histórico....

Sirena Varada dijo...

Cuando se mira al mundo con voluntad de aprender por uno mismo, cuando se desea convivir con ese mundo y se tiene la ilusión de interpretar la realidad (aun con la consciencia de las propias debilidades) los adoctrinamientos no surten efectos.

Durante años recibí en el Instituto clases de Formación del Espíritu Nacional... ni qué decir tiene lo improductivas que resultaron.

Sospecho que las creencias no se aprenden, se aprehenden.

Un saludo muy cordial, Pedro.