7 de junio de 2008

El tiempo no marcado


Existe un solo mundo habitado
por los hombres
y esto es más que cierto
un solo mundo, un globo en el cual la cacería al hombre
es el deporte en el que todos están de acuerdo.
No puede ser un puro
acto de maldad
o el deseo impelente
que por fin el sol se apague.
Habrá otro, habrá un porqué
pero sobre ésto los dioses están en desacuerdo.
Sólo por esto han inventado el tiempo,
el tiempo y un puñado de vivientes.
Tienen necesidad de pensar sobre
el porqué, si hubiese un acuerdo
de su crepúsculo no se hablaría más
y entonces
pobres hombres sin dioses ni demonios,
la última, la peor de las infamias.

Escrito por E. Montale en los últimos años de su vida, cuando el poeta ya no necesita explicar su forma de mirar al mundo ni a los que le rodean, pero no puede evitar que su pensamiento quede desnudo de florituras y se exprese en palabras menos misteriosas.
En este poema, que tomo prestado de Ameritalia , el poeta genovés clama por la existencia de dioses y demonios porque sin ellos el ser humano no podría pensar en el tiempo en el único mundo que habita.


5 comentarios:

Manuel Ortiz dijo...

El poema es bellísimo formalmente, pero estoy en absoluto desacuerdo con su contenido. Yo hace muchísimo que vivo sin dioses y sin demonios y me va tan bien o tan mal como a cualquier bicho viviente, nunca mejor dicho. Entiendo que la mayoría de la gente está profundamente acojonada por el hecho de tener que palmarla algún día. Y esa la clave: a partir de ahí se inventa sus dioses y sus demonios. Pero no repara en que su invento, lejos de aliviarla, le aflige aún más.

Gabriel dijo...

Como Manuel, aprecio la belleza del poema. Yo en cambio, convivo con dioses y demonios, a quienes quiero exorcizar, hasta ahora con pobres resultados.
Saludos y gracias por tu visita.

Gabriel

Noemí Pastor dijo...

No conocía a este señor. Gracias por presentármelo.

Sirena Varada dijo...

Un poema sincero, tranquilamente desesperado. Un poema de alguien que parece observar el mundo con amargura pero resignación... de quien puede permitirse el lujo de hacerlo invocando a dioses y demonios.
Gracias por traerlo aquí

Clarice Baricco dijo...

No conocìa al poeta. Me gustò.


Saludos.