21 de diciembre de 2007

La vida en común


Hoy cumpliría 86 años, si no se hubiera muerto en silencio hace cuatro, Augusto Monterroso.

Un cuentista, fruto de muchas lecturas, que atrae por la sencillez con que expresa sus ideas, por empujarnos al fondo de los relatos con un tema muy cercano que nos muestra casi con disimulo.

Ahora que vamos a disfrutar o soportar aglomeraciones familiares, en unas fiestas que se dedican al inicio del nuevo solsticio de invierno, cristianizado o mercantilizado da igual, es oportuno releer esta breve narración:

“Alguien que a toda hora se queja con amargura de tener que soportar su cruz (esposo, esposa, padre, madre, abuelo, abuela, tío, tía, hermano, hermana, hijo, hija, padrastro, madrastra, hijastro, hijastra, suegro, suegra, yerno, nuera) es a la vez la cruz del otro, que amargamente se queja de tener que sobrellevar a toda hora la cruz (nuera, yerno, suegra, suegro, hijastra, hijastro, madrastra, padrastro, hija, hijo, hermana, hermano, tía, tío, abuela, abuelo, madre, padre, esposa, esposo) que le ha tocado cargar en esta vida, y así, de cada quien según su capacidad y a cada quien según sus necesidades.”

5 comentarios:

Clarice Baricco dijo...

Sí, ese relato también es buenísimo.

Gracias por todo lo que me has aportado.

Cada amanecer lo mejor.

Abrazos.

Tarántula dijo...

Y si no, no seríamos víctimas?

¿Qué sería de nosotros?

Un auténtico desastre, al ser humano le encanta ser víctima.

Me encanta también Monterroso.

Feliz Navidad

Conciencia Personal dijo...

Las cargas de la vida suelen ser pesadas, él las vislumbraba de manera excelente...

Por compartir tu brillante intelect; las gracias te doy.

Un abrazo literario.

Tanhäuser dijo...

Y lo fantástico que es quejarse y adoptar esa actitud victimista, qué ¿eh?
Un abrazo, amigo

CaTpRiNcE dijo...

A todos nos gusta tener el papel de victima en algun momento, a veces necesitamos llamar la atencion de alguna manera...

Un saludo!