9 de noviembre de 2007

Joaquín y Josep

Stendhal en “Rojo y Negro” inicia cada capítulo con una cita, a modo de piloto luminoso que señala el camino a recorrer en la historia. Yo comienzo este apunte con la frase con la que inicia, a su vez, una historia el argentino Ricardo Piglia: “Hay distintas maneras de contar esta historia –dijo el pianista- porque no es cierto que una imagen valga más que mil palabras”.

Estos días podemos ver en Valencia (España) dos exposiciones de dos artistas de la imagen, con biografías muy diferentes tanto en el tiempo como en el espacio. Joaquín y Josep pintaron una realidad diferente, por tanto una proyección de su forma de pensar la vida también distinta. Yo creo que estas dos realidades en el mundo del arte resumen muy gráficamente las diferentes formas de entender el trabajo del creador. Uno es el que busca el triunfo en la sociedad establecida, que refleja una vistosidad complaciente y “bonita” mientras que el otro piensa que sus creaciones pueden o deben ayudar a cambiar la realidad injusta en la que vive, cambiar de una forma determinada. El arte como plácida postal o como mensaje propagandístico (publicitario) para inquietar o arrancar de la pasividad al espectador.

Cada uno en su quehacer artístico fueron importantes en su época pero ninguno de los dos aportó nada nuevo. Joaquín triunfó en vida, cuando Van Gog no vendió ni un cuado, ha conseguido ser alabado, exaltado, mercantilizado, por el espectador menos exigente (popular) y por banqueros, multimillonarios, políticos, príncipes. Su exposición se celebra en el nuevo centro cultural de una entidad bancaria valenciana.

Josep es aplaudido por el mundillo cultural ligado a la intelectualidad menos masificada, cuyo mensaje “revolucionario”, por decirlo de alguna manera, ha quedado acartonado en un mundo dominado por el pensamiento único; un mundo que no quiere ver que el otro mundo, el de los explotados y miserables no ha desaparecido y exige una respuesta que no pueden dar únicamente la multinacionales. Las obras de Josep se exponen en la Universidad de Valencia sin príncipes, gobernantes ni banqueros.

Los dos triunfaron, los dos valencianos, de dos épocas diferentes, dos vastos paisajes de palabras que resumen una belleza concreta y un compromiso con tu prójimo (cercano) también muy concreto. Para comprender tantas palabras escritas sobre estos dos mundos, hay que ver las dos exposiciones, después acercarte a la playa de la Malvarrosa y mirar el horizonte preguntándote ¿en todo este tiempo ha cambiado algo?, mientras escuchas una composición para piano de Erik Satie que, por cierto, vivió en los mismos años que Joaquín Sorolla.


6 comentarios:

Tarántula dijo...

Hola, gracias por el link, haré lo propio, la verdad es que me gustaría saber a qué te dedicas, porque supongo que algo tienes que ver con el mundo del arte y de las letras, me gustan sus críticas y cómo escribe, esto no se logra en un sólo día, saludos!

Conciencia Personal dijo...

Ya es tiempo de desmistificar eso de que una imagen vale más de mil palabras.
"El arte encaminado a cambiar la realidad injusta en la que vive, cambiar de una forma determinada", sería el ideal perfecto, viviriamos en una sociedad menos injusta y más equitativa.

Un abrazo, y gracias por tu solidaridad.

Hipatia de Alejandría dijo...

Magnífico post.
Por cierto hoy he oído que se va a exponer en España una parte de la obra del pintor valenciano Joaquín Sorolla. He podido ver algo de la exposición y me ha parecido impresionante.
Gracias.
Un abrazo desde las delicadas Pléyades.

JG dijo...

Amigo,

é sempre uma enorme surpresa quando me deixam um comentário vindo de alguém que, como tu, tem um blog tão bom. Ao ver o teu blog chego à conclusão que o meu Zoo é uma brincadeira sem consequências, que não adianta nem atrasa e só serve egoisticamente para eu me divertir.

Obrigado pelo link. Vou fazer o mesmo.

Um abraço desde Lisboa

Clarice Baricco dijo...

Buena combinación de pintores con Satie y el piano.
Otra oportunidad que me brindas para no olvidar lo que tengo que rescatar, aunque sea del otro lado del mar.

Abrazos.

Noemí Pastor dijo...

Hola, Petrus (¿ves? ya te acorto el nombre, con confianza). Te pongo en mi sección de "Amiguetes". Pero como Petrusdom, que "Montañas..." es muy largo. Un saludo.