20 de mayo de 2007

Ociosidad


Leído una tarde de calor ocioso en LIBRO DE LOS PASAJES de Walter Benjamin:

“Curioso entrelazamiento: en la Grecia antigua se despreciaba el trabajo práctico; aunque recae ante todo sobre los hombros de los esclavos, se le condena en absoluto, dado que delata un interés vil por los bienes terrestres (riqueza); esta mentalidad sirve entonces para al comerciante como siervo del vil metal: <<Platón prescribe en las Leyes que ningún ciudadano ejerza una profesión mecánica; la palabra banausos que significa artesano, se convierte en sinónimo de despreciable…todo lo que es artesanal o manual es vergonzante y deforma el alma al mismo tiempo que el cuerpo. En general, los que ejercen estos oficios…no tienen industria sino para satisfacer… ese deseo de riqueza, que priva por completo a nuestro tiempo de ratos libres>>. Se anteponen estudiosos pasatiempos (otium) al negocio (neg-otium).Pierre Maxime Schuhl.

Entre los requisitos de la ociosidad, la soledad posee una importancia especial. Pues sólo ella emancipa virtualmente a la vivencia de todo acontecimiento, por pequeño o nimio que sea: pone a su disposición, de camino a la empatía (una sintonización en sentido íntimo), a todo transeúnte como su sustrato. La empatía sólo es posible en solitario, por eso la soledad es requisito de la verdadera ociosidad.

En la sociedad feudal el ocio –estar liberado del trabajo- constituía un privilegio reconocido. En la sociedad burguesa ya no es así. En la sociedad feudal, el ocio del poeta es un privilegio reconocido. Es en la sociedad burguesa cuando el poeta se convierte en un ocioso.”

Y en ello estamos, ¿no?...

2 comentarios:

Natalia Porcel de Peralta dijo...

¿Debo decir 'de nada'? No termino de darme cuenta si tus agradecimientos son reales o irónicos...

{N}

Luis Rivera dijo...

Benjamin, Arendt, Camus, Berlin, algo de Sartre, Pavese, Espinoza, hoy Heidegger (con mucho esfuerzo) son compañeros de mi viaje que nunca me abandonan.