31 de diciembre de 2007

A la francesa

Foto de Olivier

(Los domingos son espantosos. Pero aún hay algo peor: las celebraciones de fin de año. Nos recuerdan, al igual que los domingos, que ha pasado una semana más, en este caso, un año. Nos recuerdan el paso del tiempo y, encima, tenemos que festejarlo. Este 2007 me deja una sensación de desagrado notable. En París, creo estar en un lugar apropiado para darle el portazo que se merece, dejarlo ahí sin un adiós, despedirlo a la francesa. O, mejor dicho, a la inglesa. Filer à l'anglaise. No se merece nada mejor este año. (Vila-Matas, Enrique. Exploradores del abismo))

Cuenta Vila-Matas en su relato “Amé a Bo”, cuando describe el protagonista del planeta Kajada, donde ha ido a parar su nave espacial, que todos sus habitantes visten de oscuro con gafas negras en un paisaje siempre nevado pero rodeado de negros abismos, a los que se asomaban peligrosamente. Se ríen, están siempre de humor y se asoman al abismo, dicen, para ver la realidad.

En nuestro planeta, rodeados de profundos abismos con los que nos acostumbramos a vivir, también nos han colocado unas enormes gafas oscuras de diseño para que, cuando por accidente al leer un libro o ver una película o en el transcurso de un viaje, nos asomemos a esos profundos vacíos nos quedemos extrañados con lo que veamos, aunque en realidad no veamos ni entendamos nada.

Yo pienso, como el amigo Enrique, despedirme de este año 2007 a la francesa porque cada vez que he logrado quitarme esas gafas oscuras no he visto más que el abismo y el vacío envuelto en risas y carcajadas. A diferencia de él no voy a estar en París como escribía el pasado sábado en su columna. Voy a quedarme en Valencia, no se merece nada mejor este año que verlo desaparecer como la figura humana de la magnífica foto de Olivier , sans adieu.

30 de diciembre de 2007

Siempre en despedida



Y ahora que el tiempo va a cambiar de nombre, ahora que los bancos hacen balances, el paisaje cotidiano da un brinco de luces y músicas, apuremos la última copa del año y brindemos por el nuevo 2008, como diría Dorothy Parker, con un “No más catástrofes” - que cada uno defina las catástrofes como quiera- mientras leemos en voz alta los versos de Rilke:

¡Y nosotros: espectadores, siempre y en todas partes,

vueltos hacia todo, pero nunca hacia fuera!

Esto nos desborda. Lo ordenamos. Se derrumba.

Lo ordenamos de nuevo y nos derrumbamos nosotros.

¿Quién, pues, nos dio la vuelta de tal modo

que hagamos lo que hagamos siempre tenemos la actitud

del que se marcha? Como quien

sobre la última colina que una vez más le muestra

todo el valle se gira y se detiene, se demora,

así vivimos nosotros, siempre en despedida.

27 de diciembre de 2007

Hoja con acuarelas


Mi hija me ha regalado una cajita con acuarelas, con sus pastillas de colores, su pincel plegable, fácil de guardar en el bolsillo de la chaqueta.

Es una forma muy sutil de pedirme que pasee por el campo o por mi ciudad, mire el paisaje, sus pobladores y lo intente reflejar en el cuaderno negro que acompaña a las pinturas.

La pintura empieza con la elección del objeto, cerca de casa podría escoger : los campos de cebollas y coles lombardas en Alboraya, el tranvía del Maritim, las farolas de la avenida, los ancianos que salen de la Iglesia, los niños que se escapan del Instituto, las pintadas de las tapias, los estudiantes que pasan deprisa en bicicleta, el horizonte marino roto a dentelladas por los nuevos edificios en construcción, los muros del cercano cementerio, los árboles del parque ahora casi desnudos que dejan ver desde mi ventana el jardín con sus columpios y toboganes también mudos.

Mal empiezo si además del objeto a pintar no tengo claro sobre los principios que mi obra ha de cumplir: enseñar la realidad, transmitir valores o creencias, intervenir en el cambio social, producir placer, producir ciertas emociones...

No tengo ganas de complicarme. He de pintar “algo” sin ningún razonamiento previo, por placer, y cuando lo contemple quizás brille en la conciencia del espectador algún recuerdo de la infancia hasta entonces apagado, o disfrute del encanto de un instante, o tal vez se emocione por el color de otro objeto asociado.

Pero, lo más probable, es que pase un rato agradable e intrascendente, igual que ayer por la mañana cuando recogí una hoja amarilla del suelo del paseo,que ahora contemplo, y pienso si conseguiré reproducir ese amarillo con puntos pardos antes de que el color rojizo que la ensombrece por los bordes alcance su objetivo.

Como diría mi paisano Miguel Labordeta: “... y aún no sé / si la aventura/ tiene un pretexto voraz/ o es una rosa lastimada...”

21 de diciembre de 2007

La vida en común


Hoy cumpliría 86 años, si no se hubiera muerto en silencio hace cuatro, Augusto Monterroso.

Un cuentista, fruto de muchas lecturas, que atrae por la sencillez con que expresa sus ideas, por empujarnos al fondo de los relatos con un tema muy cercano que nos muestra casi con disimulo.

Ahora que vamos a disfrutar o soportar aglomeraciones familiares, en unas fiestas que se dedican al inicio del nuevo solsticio de invierno, cristianizado o mercantilizado da igual, es oportuno releer esta breve narración:

“Alguien que a toda hora se queja con amargura de tener que soportar su cruz (esposo, esposa, padre, madre, abuelo, abuela, tío, tía, hermano, hermana, hijo, hija, padrastro, madrastra, hijastro, hijastra, suegro, suegra, yerno, nuera) es a la vez la cruz del otro, que amargamente se queja de tener que sobrellevar a toda hora la cruz (nuera, yerno, suegra, suegro, hijastra, hijastro, madrastra, padrastro, hija, hijo, hermana, hermano, tía, tío, abuela, abuelo, madre, padre, esposa, esposo) que le ha tocado cargar en esta vida, y así, de cada quien según su capacidad y a cada quien según sus necesidades.”

18 de diciembre de 2007

Pensador limpio

Vía Zoo

Esta foto dice más que muchos tratados de filosofía "profunda".
La verdad, por mucho que la razón se esfuerce, está más cerca de lo que creemos.

14 de diciembre de 2007

Indiferencia


(Foto de Gordon Parks)

Hay poetas que yacen vivos en el firmamento de la gloria, y que a pesar de las muchas modas que nos avasallan, ellos están ahí con sus páginas abiertas para ser leídos sin que pierdan nada en su reencarnación.Uno de ellos es Juan Ramón Jiménez, el mejor poeta de habla hispana del siglo pasado:

¡Intelijencia, dame
el nombre exacto de las cosas!
...Que mi palabra sea
la cosa misma
creada por mi alma nuevamente.
Que por mí vayan todos
los que ya las conocen, a las cosas;
que por mí vayan todos
los que ya las olvidan, a las cosas;
que por mí vayan todos
los mismos que las aman, a las cosas...
¡Intelijencia, dame
el nombre exacto, y tuyo,
y suyo, y mío, de las cosas!

Y después de leer estos versos, busco una palabra que puede expresar de forma exacta esta foto que encontré en O seculo prodigioso. La maravillosa Ingrid, con su mirada mezcla de recelo y desdén, no habla, pero casi se siente en el silencio de esta tarde fría de diciembre su indiferencia, su frialdad a las miradas negras de las mujeres de "Strómboli, Terra di Dio".

10 de diciembre de 2007

Derechos y humanos




La Asamblea General de las Naciones Unidas

proclama la presente

Declaración Universal de Derechos Humanos como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.

Artículo 1

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

- y así hasta treinta artículos que podemos encontrar en Naciones Unidas -

¿ Se esfuerzan todos los pueblos y naciones por este ideal común aprobado en New York hace cincuenta y nueve años?

Henry Beyle, Stendhal

Estos días leo Rojo y Negro de Stendhal y voy muy despacio, como deletreando las palabras y el significado. Esta novela es un ejemplo de cómo con un suceso real, ocurrido en Brangues en 1827 y que apareció en la prensa de su tiempo, puede construirse un relato con dos elementos básicos: la ambición y el amor en una sociedad clasista. Es la historia del hijo de un carpintero que sueña con llegar al máximo prestigio y triunfo personal que puede llegar con su condición social. Ese triunfo únicamente podía ser alcanzado, en la Francia de la Restauración, con dos uniformes: el rojo de los mandos militares o el negro de la Iglesia Católica. Es la historia de un arribista, parecido al protagonista de Match Point de W. Allen, que vive la pasión amorosa hasta el final carcelario y patibulario.

Stendhal dibuja los personajes con una claridad asombrosa y además con "un estilo desnudo, precisión escueta del detalle, con la supresión implacable de cualquier divagación y de todo floreo" (así lo describe Consuelo Berges). Y que para todo aprendiz de escritor, como los que pululamos por estos lares, es todo un muestrario de sencillez en la exposición de sus ideas (“Quién no supo limitarse, no supo jamás escribir. Había que tener el valor de borrar cuatro o seis líneas”). La gran revolución de este relato consiste en que por vez primera, lo vemos en todo el libro y explícitamente en el último capítulo, expone su hostilidad contra las diferencias de clase, que valoran más el prestigio heredado que el talento y el mérito.

Con esta obra, publicada con el subtítulo de “Chronique de 1830”, Stendhal llama la atención sobre un punto que el creyó crucial, en aquella sociedad francesa que alaba el poder del dinero y se resucitan los antiguos privilegios de la nobleza: la carencia de ideales apasionados y heroicos. Algo que Henry Beyle vivió muy intensamente, tanto como jovencísimo soldado de Napoleón como cuando fue nombrado Consul de Francia en Trieste.

El tema de este libro está de actualidad , esencialmente destaca los de la entronización del dinero y la falta de ideales heroicos que yo creo que es más crucial hoy que en 1830 cuando se publicó Rojo y Negro.

5 de diciembre de 2007

Stockholm



Este es otro apunte del diario del amigo Anderer que he logrado descifrar y pienso en Lorca, el poeta que no quieren desenterrar para que su recuerdo perdure en el lugar donde fue fusilado.

"6 de junio de 1972, 10 de la tarde.

Cuando paró aquel Fíat 500, supe que el viaje había terminado y que por fin entraríamos en Estocolmo con música del Mediterráneo. No me equivoqué, el italiano que nos cogió escuchaba una emisora de radio y allí, vibrando en la pequeñez del espacio, estaban las notas de Thelonius con su "Caravan" del viejo Duke.El viaje terminaba lejos de casa, con un sol que no quería acostarse cuando toca en esta noche azul interminable. Cerré los ojos y sin querer, como un sueño, me vinieron aquellas noches en el Club de Jazz de Radio Zaragoza en el Pasaje Palafox.
Esta noche nos hemos refugiado en un edificio vallado y abandonado, preparado para el derribo, que no esta lejos de la Kulturhuset, que es el centro donde se reunen todos los pájaros del sur de Europa en su emigración a estas tierras. Es un edificio con biblioteca, revistas, periódicos, discoteca y cabinas para aprender idiomas y lo más impresionante: abierto a todos sin ningún impedimento.
Antes de apagar la vela he sacado de mi mochila el clandestino (en Zaragoza) "Cancionero Gitano" del pobre Lorca,al que tanto nombran por aquí cuando dices que eres español :
La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño, la esta mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna los brazos y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
...
Creo que me dormiré pronto después del viajecito y el arrullo incesante que viene del ventanal de la habitación. La casa está tomada por las palomas."


1 de diciembre de 2007

Como a un trapo

Hace dieciséis años, mientras esperaba en un café a que mi hijo terminara su clase de piano, leí un librito de un escritor alemán, entonces para mí desconocido, que me cautivó. El libro era una colección de frases sin apenas relación entre sí, como anotaciones que un ciudadano europeo podía haber tomado mientras esperaba a alguien. “Historia del lápiz. Materiales sobre el presente” de Peter Handke son aforismos, frases, comentarios, como si fuesen los post de un blog pretérito que llegaría años más tarde para un lector interesado en el ser humano histórico y europeo –“¿acaso las guerras mundiales no nos han amargado para siempre el gusto incondicional por Goethe?”- ; el escritor que se atasca –“necesidad de escribir una historia larga y coherente, para sentir de nuevo la posibilidad de fracasar”, “no sé si soy un poeta o un hilador de sensaciones”-; el recopilador de pensamientos más o menos grandes –“Wittgenstein: disposición poética: es la disposición en la que uno es sensible a la naturaleza y en la que los pensamientos aparecen tan vivos como la naturaleza”

Y todo esto ¿a qué viene?... Sencillamente que al releer este libro he encontrado la foto del trapo rojo en el acantilado, que creía perdida, tomada un día gris de diciembre y en cuyo dorso tenía esta cita del libro de Handke: “corrige a quién amas, y deja en paz a tus enemigos”. Frase que llevo como grabada en mi forma de actuar con los demás.

Con el tiempo, mi hijo abandonó sus clases de piano, y el amigo Handke se buscó enemigos bienpensantes por sus opiniones en relación a la guerra de Yugoslavia. Quizás porque, por decirlo de alguna manera, mi hijo no quería dejar de ser niño y Handke se olvidó de esta frase de su libro escrito en 1982: “sólo debería ser crítico cuando quiero intensamente que las cosas sean de otra manera” Y Peter Handke quedó abandonado entre las rocas como un trapo rojo, a merced a las olas incansables.

26 de noviembre de 2007

De herejes y monumentos.

En la ciudad alemana de Konstanz, a orillas del lago del mismo nombre, se celebró un Concilio entre 1414 y 1418 que dio fin al Cisma de Occidente, pero que también excomulgó y declaró herejes a dos famosos profesores universitarios: Jan Hus y Pedro de Luna.
Jan Hus, rector de la Universidad de Praga y seguidor de Wyclif murió quemado vivo en su ciudad el 6 de julio de 1415, el emperador de Alemania Segismundo lo había declarado su mayor enemigo y cumplió gustoso el conciliar mandato.
El otro hereje, Pedro de Luna i Gotor (el antipapa Benedicto XIII), que había sido profesor de la Universidad de Montpellier, murió en 1423 (se desconoce la fecha exacta) en su cama del castillo de Peñíscola (España). Estaba amparado y financiado por el rey de Aragón.

En 1915 se levantó un monumento en Praga al hereje Jan Hus como homenaje a su doctrina que prefiguraba en el siglo XV tanto las tesis de Martín Lutero como el nacionalismo checo. En 1995 el Papa dijo ante este monumento: "Hus es una figura memorable por muchas razones, pero sobre todo su valentía moral ante las adversidades y la muerte... Siento el deber de expresar mi profunda pena por la cruel muerte infligida a Jan Hus y por la consiguiente herida, fuente de conflictos y divisiones, que se abrió de ese modo en la mente y en el corazón del pueblo bohemio".Juan Pablo II


En este soleado noviembre se ha inaugurado la estatua del antipapa Pedro de Luna, a la sombra de su castillo de Peñíscola, con asistencia de las principales autoridades políticas de la ciudad y de la Diputación Provincial de Castellón que ha pagado al artista creador de la imagen Sergio Blanco, escultura que se alza para «reivindicar, fomentar, divulgar y legitimar su figura» en palabras del alcalde. Estatua que curiosamente tiene un cierto parecido a la del Papa Sixto V que preside la Plaza del Popolo en Fermo (Italia) y que realizó Accursio Baldi en 1590.

Dos herejes, dos monumentales homenajes, dos ciudades, dos sociedades con culturas y sentido de la historia muy distintas. Es posible que el flaneur (el viajero contemplador y reflexivo que disfruta a su manera del paisaje, el sujeto que pasea lentamente por las calles, que se entrega ociosa, imaginativamente, sin un plan prefijado), anónimo visitante, halle estos matices tan distintos de los dos herejes famosos.

21 de noviembre de 2007

Desde aquí


(Foto tomada de Roberto Zucco)


Desde aquí
vigilamos
el eccema de violencia que cubre el mundo
los movimientos de los ejercitos
y el hambre
algo de la desesperación que hay en el mundo
algo del sufrimiento
algo del dolor que chirría en los cuerpos
en la carne quemada.
Vigilamos
nada más.
(Traducción de Francisco J. Úriz)

Este es el título que el poeta danés Uffe Harder nos pone delante de los ojos como un cartel anunciador.
Para que cada uno pueda ubicar ese lugar desde donde vigilar.
Vigilar para ¿avisar el peligro que nos acecha y actuar? ¿contemplar el espectáculo de las desgracias ajenas? ¿para hacer gimnasia sentimental? ¿para secretar efluvios íntimos?

17 de noviembre de 2007

Berlín, seres humanos.


(Berlín 1944)

Hoy volvió Nur. de Berlín, feliz, contenta porque el miedo al avión se ha esfumado, se siente más libre. Su entusiasmo por Berlín no nace en los museos sino en las calles y sus gentes alegres. Es como si los berlineses tuvieran presente aquella frase de W. Benjamín, “la humanidad debe separarse reconciliada de su pasado y una forma de estar reconciliada es la alegría.”

Nur. pasó frío, dice que nevó y varios días llovió, pero a pesar de todo viene entusiasmada por la visita a la ciudad de los Spree y Havel. Le ha impresionado mucho más que París, Berlín está más viva, en construcción, más joven pero en continua lucha con los recuerdos de la historia, edificios que hay que decidir si se derriban o reconstruyen como eran en el siglo XIX, o en la época nazi o en la comunista; una ciudad que tiene muy en cuenta lo social, lo colectivo, a pesar de que vivió los dos más sangrientos y demoledores regímenes políticos que han soportado los ciudadanos de la Europa de la Ilustración, del Romanticismo. Son los ciudadanos con más vivencias por el imperio de las ideologías y ahora tienen que decidir,en la reconstrucción, cuál de ellas merece el recuerdo en piedra. Pero hoy Berlín la construyen otros jóvenes, seres humanos provistos de memoria y entusiasmo.

Yo, que procuro hacer estiramientos con la memoria y pesas con el entusiasmo, muchas mañanas, cuando miro por la ventana la calle llena de coches, la iglesia del barrio recién estrenada sin fieles, los tranvías llenos de estudiantes, cuando siento el frío que asoma por las ramas de las moreras casi desnudas, y escucho los lloros del niño de los vecinos que no quiere ir a la Guardería Infantil, entonces me inquieto como Marianne Larsen:

Es de mañana.

Las preguntas se presentan.

¿Qué van a hacer los seres humanos

hoy?

9 de noviembre de 2007

Joaquín y Josep

Stendhal en “Rojo y Negro” inicia cada capítulo con una cita, a modo de piloto luminoso que señala el camino a recorrer en la historia. Yo comienzo este apunte con la frase con la que inicia, a su vez, una historia el argentino Ricardo Piglia: “Hay distintas maneras de contar esta historia –dijo el pianista- porque no es cierto que una imagen valga más que mil palabras”.

Estos días podemos ver en Valencia (España) dos exposiciones de dos artistas de la imagen, con biografías muy diferentes tanto en el tiempo como en el espacio. Joaquín y Josep pintaron una realidad diferente, por tanto una proyección de su forma de pensar la vida también distinta. Yo creo que estas dos realidades en el mundo del arte resumen muy gráficamente las diferentes formas de entender el trabajo del creador. Uno es el que busca el triunfo en la sociedad establecida, que refleja una vistosidad complaciente y “bonita” mientras que el otro piensa que sus creaciones pueden o deben ayudar a cambiar la realidad injusta en la que vive, cambiar de una forma determinada. El arte como plácida postal o como mensaje propagandístico (publicitario) para inquietar o arrancar de la pasividad al espectador.

Cada uno en su quehacer artístico fueron importantes en su época pero ninguno de los dos aportó nada nuevo. Joaquín triunfó en vida, cuando Van Gog no vendió ni un cuado, ha conseguido ser alabado, exaltado, mercantilizado, por el espectador menos exigente (popular) y por banqueros, multimillonarios, políticos, príncipes. Su exposición se celebra en el nuevo centro cultural de una entidad bancaria valenciana.

Josep es aplaudido por el mundillo cultural ligado a la intelectualidad menos masificada, cuyo mensaje “revolucionario”, por decirlo de alguna manera, ha quedado acartonado en un mundo dominado por el pensamiento único; un mundo que no quiere ver que el otro mundo, el de los explotados y miserables no ha desaparecido y exige una respuesta que no pueden dar únicamente la multinacionales. Las obras de Josep se exponen en la Universidad de Valencia sin príncipes, gobernantes ni banqueros.

Los dos triunfaron, los dos valencianos, de dos épocas diferentes, dos vastos paisajes de palabras que resumen una belleza concreta y un compromiso con tu prójimo (cercano) también muy concreto. Para comprender tantas palabras escritas sobre estos dos mundos, hay que ver las dos exposiciones, después acercarte a la playa de la Malvarrosa y mirar el horizonte preguntándote ¿en todo este tiempo ha cambiado algo?, mientras escuchas una composición para piano de Erik Satie que, por cierto, vivió en los mismos años que Joaquín Sorolla.


6 de noviembre de 2007

Entusiasmo

Esta grieta tan sencilla, en el Pebret de Peñíscola, rasgada en el roquedal golpe a golpe, con salitre, y sol me ha recordado unas páginas de una ilustrada francesa.Madame de Stael, que desde niña vivió la cultura del final de siglo XVIII francés y que luego practicó, su opulencia se lo permitió, un estilo de vida culta que para la mujer de su tiempo no estaba bien visto: libertad de pensamiento y de movimiento.

Entre sus publicaciones hay un libro, “Alemania” (1810), en el que desparrama de forma muy elocuente su admiración y alabanzas a la cultura alemana. Muchas de sus opiniones por obvias han envejecido muy mal, pero al final del libro escribe un pequeño artículo sobre un tema muy de actualidad, el entusiasmo. Algo que es fácil de fomentar pero difícil de mantener durante mucho tiempo constantemente. Escribe Germaine Necker :

“Muchas personas se previenen contra el entusiasmo; lo confunden con el fanatismo, y es un gran error. El fanatismo es una pasión exclusiva, cuyo objeto es una opinión; el entusiasmo se repliega a la armonía universal: es el amor de lo bello, la elevación del alma, la alegría del sacrificio, reunidos en un mismo sentimiento lleno de grandeza y de serenidad. El sentido de esta palabra tiene su más noble definición entre los griegos: entusiasmo significa <>. En efecto, cuando la existencia del hombre es expansiva, tiene algo de divino.”

Termina calificando el entusiasmo como dignidad moral (palabra muy destrozada en estos tiempos, por estos paisajes valentinos):
“La tempestad de las pasiones se apacigua, los placeres del amor propio se marchitan: sólo el entusiasmo es inalterable; el alma misma se desplomaría en la existencia física, si no la arrancara al vulgar ascendiente del egoísmo algo magnífico y animado. Esta dignidad moral, que nada podría alcanzar, es lo más admirable que hay en la existencia; por ella, y en las penas más amargas, es hermoso haber vivido, como sería hermoso morir”

1 de noviembre de 2007

Campo Santo

Estoy leyendo el último libro publicado de W.G. Sebald titulado precisamente “Campo Santo” El libro lo constituye una serie de relatos que el autor estaba recopilando para una posible obra más amplia sobre Córcega; luego siguen unos ensayos sobre literatura que todavía no he leído. Es el típico libro póstumo que se publica con esos trabajos durmientes en los cajones del fondo del escritorio.

Como estamos en días de difuntos y cementerios, recojo aquí unos párrafos sobre su visión de los cementerios corsos y sus costumbres, algo de lo que no se suele hablar mucho por asociación con lágrimas y tristeza.

“En un relato de 1893 se dice, por ejemplo, que nadie utilizaba el cementerio municipal de Ajaccio a excepción de los pobres y los protestantes, llamados luterani. Según todas las apariencias, los deudos no querían o no se atrevían a llevarse a un muerto que poseía una parcela heredada de su propiedad. El entierro habitual en Córcega durante siglos en la tierra heredada de los antepasados era como un contrato sobre la inalienabilidad de esa tierra, renovada tácitamente de generación en generación, entre cada difunto y sus antecesores. Por eso, de paese a paese, se tropieza con pequeñas moradas para los muertos, cámaras mortuorias y mausoleos: aquí bajo un castaño, allá en un bosquecillo de olivos animado por luces y sombras, en medio de un bancal de calabazas, en un campo de avena o en una ladera cubierta de eneldo verde amarillento de fino follaje.... Leí también, en una fuente que ahora no puedo recordar, que muchas de las viejas mujeres corsas tenían la costumbre de ir después del trabajo a las moradas de los muertos, para escucharlos y pedirles consejos sobre el aprovechamiento de la tierra y otras cuestiones relativas a la buena ordenación de la vida. Durante mucho tiempo, a los que no tenían tierra –pastores, jornaleros, campesinos italianos y otros indigentes-, cuando morían se los metía en un saco, el cual era cosido y arrojado a un pozo, que se tapaba acto seguido”

Con estos párrafos de su visita a Córcega, Sebald introduce al lector en unas reflexiones sobre la muerte, ceremonias y memoria. Al contrario que en tiempos antiguos, en nuestra sociedad actual a los muertos ya no se les “consulta” porque no creemos en su “realidad”, quizás ya no son útiles para nuestra forma de vivir tan “presentista”, olvidando que el tiempo humano es pasado, presente y futuro.

En los párrafos finales el escritor alemán dice:

“En cambio, en las sociedades urbanas de finales siglo XX, en las que, de una hora a otra, todo el mundo es reemplazable y en realidad ya superfluo desde su nacimiento, lo que importa es arrojar continuamente lastre por la borda, olvidar sin descanso todo lo que se podría recordar: la juventud, la infancia, el origen, nuestros progenitores y antepasados.”

El origen, ese es el dilema ¿donde señalamos el origen?. Por eso algunos no quieren recorrer los cementerios ni las cunetas de las carreteras de muchos pueblos de España, Chile, Argentina, Guatemala, Kosovo, Irak, Rusia, ....

29 de octubre de 2007

Una película amable



Hoy he ido al cine y me he emocionado como un niño. Esta historia tan sencilla del encuentro de dos amigos de la infancia y el cántico sin aspavientos al hedonismo pueblerino, a la vida sencilla que permite contemplar a los demás dentro del paisaje que nos rodea, con carcajadas muchas veces pero también con un sentimiento de humildad, que nos hace más autónomos. Una delicia, como un buen vaso de vino que puede ser una creación sofisticada como una pintura de óleo (La balsa de Medusa) en un cuadro o sencillo como un buen caldo del viñedo más cercano.

26 de octubre de 2007

EL MAL

El poeta que inició la idea de "malditismo" en muchos escritores que viven inmersos en las bodegas más oscuras de la sociedad pero que, al final, suben a la cubierta del barco lanzado a los mares del buen vivir y esconden en un baul polvoriento sus vivencias más intimas. Poetas que nos dejan muchas veces un amargo sabor en la mirada, cuando leemos sus obras lejos del tiempo vivido por ellos pero siempre reales ahora que las leemos.

Esta es una de esas poesías que aquel muchacho salvaje (aunque bien amparado siempre por la gratificante sombra de su madre en Charleville) escribió con 17 años en 1870 y que parece escrita en 2007. ¿Tenía claro cuál era la naturaleza del mal? A ¿qué mal se refiere?¿la guerra? ¿Dios? La respuesta está en cada lector, como siempre.


"Mientras que los gargajos rojos de la metralla
silban surcando el cielo azul, día tras día,
y que, escarlata o verdes, cerca del rey que ríe
se hunden batallones que el fuego incendia en masa;
mientras que una locura desenfrenada aplasta
y convierte en mantillo humeante a mil hombres;
¡pobres muertos! sumidos en estío, en la yerba,
en tu gozo, Natura, que santa los creaste,
existe un Dios que ríe en los adamascados
del altar, al incienso, a los cálices de oro,
que acunado en Hosannas dulcemente se duerme.
Pero se sobresalta, cuando madres uncidas
a la angustia y que lloran bajos sus cofias negras
le ofrecen un ochavo envuelto en su pañuelo."


22 de octubre de 2007

Caricaturas




Cuando veo los “escándalos” que se han montado con las caricaturas de El Jueves, las cacerías del Rey y otras ridiculeces, uno piensa que estando en el año 2007, como estamos, a este Reino de España todavía le quedan trescientos años para estar al mismo nivel que Inglaterra por ejemplo.

En el viaje que hizo en 1792 a Inglaterra, Leandro Fernández Moratín se maravillaba del grado de libertad que tenían los súbditos del Rey de Inglaterra tanto religiosa como de opinión. Lo más llamativo era la abundancia de caricaturas de los poderosos y, en muchos casos, de “bastante mérito”. En sus Apuntaciones sueltas de Inglaterra comenta:


“Las caricaturas inglesas son muy divertidas: hay tiendas en Londres que pueden llamarse almacenes de ellas, tal es su abundancia. Todo es asunto acomodado para estas obras: la literatura, la moral, y sobre todo la política, prestan amplia materia a los artífices de este género grotesco, para sacar todos los días nuevas invenciones. ¿Se quiere ridiculizar a un escritor, por más sabio, por más respetable que sea? No hay sino valerse de uno de estos mamarrachistas, que con cuatro líneas y un poco de color le pondrá en ridículo, le presentará al público, y no habrá quien pase por la calle, que no suelte la risa al verle de tan lastimosa figura. Muchas veces una caricatura suple, y aun excede, a la crítica o la sátira más amarga. He visto en estas estampas ridiculizadas las modas de todas las naciones, sus costumbres, y aun sus virtudes: la gravedad de los magistrados de Inglaterra, la afectación de las señoritas, el verdor de las viejas, la vanidad de los nobles, la bajeza de los cortesanos; en una palabra, todos los vicios del hombre en sociedad, expuestos a la risa y al escarnio público. Los debates del Parlamento, los proyectos de los ministros, las resoluciones del Gobierno, los acaecimientos políticos, nacionales o extranjeros, se ven igualmente representados en ellas, unas veces por medio de la alegoría, y otras en composición historial. En unas está el Rey de Inglaterra cagando en un bacín, y celebrando al mismo tiempo consejo privado con sus ministros, representados en figuras de lobos, garduñas, zorras y aves de rapiña. En otras le están éstos metiendo proyectos por el culo con una jeringa; y al paso que los recibe por detrás, los va vomitando encima del Parlamento, que está en cuclillas, recibiendo con grande humildad cuanto el Rey le envía. En otras está el Príncipe de Gales saltando de un birlocho que va disparado, y se le pinta en actitud de caer sobre su querida lady Fitz-Herbert, que está ya en el suelo, panza arriba, con las piernas abiertas para recibirle. En otras el lord Macartney, embajador de Inglaterra, está besando el culo, con mucha devoción, al Emperador de la China. En otras hay un besaculos general, empezando por el Rey, a quien siguen los ministros, el Parlamento, el Clero, el lord Corregidor y el pueblo de Londres, que es el último; y a éste, en vez de besársele, se le azotan cruelmente unos sayones, que le gritan al mismo tiempo: ¡libertad, prosperidad! ¡Viva la Constitución! Si así tratan a su Rey y a sus ministros, no hay que esperar que sean más contenidos con las demás naciones: jamás he visto más abatida la majestad, que en las caricaturas inglesas; ni hay soberano de Europa, por más temido y poderoso que pueda ser, que haya escapado de hacer papel de botarga en ellas, y de haber servido de diversión por dos o tres reales al populacho de Londres.
El ridículo de las caricaturas consiste en tres cosas:
1. en el modo satírico con que se presenta el asunto, que equivale a la fábula en la comedia;
2. en las actitudes de los personajes, que equivalen a las situaciones del teatro;

3. en lo recargado de los gestos, que es lo mismo que la expresión de los caracteres risibles que se introducen en un drama.
Una caricatura es, respecto del diseño en el género agradable, lo que una farsa respecto de la buena comedia. Entre las muchas obras de esta especie que diariamente se publican, hay algunas de bastante mérito; y como en la pintura ha habido autores célebres, también en este género grotesco y recargado, que es un ramo de ella, los ha habido y los hay.”

Precisamente hoy, en el diario ABC, el historiador John H. Elliott habla de que la raíz de los Estados modernos arraigó en tierras con libertad y tolerancia religiosa garantizada; los dos países que cimentaron estos principios fueron Inglaterra y Holanda.

Religiones I

Cuando uno ve con atención el recorrido de nuestras "civilizaciones", al calor de las actuales religiones, en este mapa animado que he encontrado en Retiario:



la verdad es que hay que tener mucha fe para creer que después de tantos siglos de fuego y sangre podamos algún día vivir, en paz, bajo un mismo cielo aunque de diferentes "amos".
Lo único que sabemos es que por ahora con el imperio sólo de la razón o de una religión única no es posible, utilizando un término musical, la armonía. Recalco lo de por ahora y sólo, la esperanza es lo último que hay que perder en el camino hacia un sociedad de humanos en que la FE y la RAZÓN no se destrocen mutuamente.

18 de octubre de 2007

Entre palabras y una imagen:el culo.

Más hermosa que cortés,

donde la virtud caresce,

el culo, no le negues,

qu’en el gesto le tenés,

si en las nalgas os fallesce.

Y si hay algún primor

para no tener ninguno,

yo digo que algún gordor

el coño y el salvhonor

os ha hecho uno.

Assí como Dueratón [=afluente del Duero]

pierd’el nombre entrando en Duero,

assí por esta razón

perdió el nombre el abispero

cuando entró en el coñarrón.

Estos versos de Diego de San Pedro, probablemente escritos en el Castillo de Peñafiel cuando era su alcalde en 1466, fueron publicados en 1511 con gran éxito en las cortes europeas dentro del Cancionero General, compilado por Hernado del Castillo que por aquel entonces estaba en Valencia al servicio del Conde de Oliva. Sus versos son una muestra sencilla de cómo, en los preámbulos del Renacimiento, el amor cortés no está reñido con el más íntimo y carnal afecto físico de los cuerpos, cuerpos que arrastran desde la Edad Media el estigma del pecado y de la perdición. El lenguaje utilizado es el más cercano al que habla el pueblo llano en su vida cotidiana; para expresar estas vivencias no se utiliza el lenguaje de la Administración Real y Eclesiástica, el latín.

Habrían de pasar casi dos siglos para que Velazquez nos deslumbrara con el primer desnudo integral de la pintura española, ya entonces se pensaba que una imagen es más "peligrosa" que un poema. Venus del Espejo que está en la National Gallery de Londres y que una feminista lo quiso destruir en 1914 de siete puñaladas; es como si esta señora inglesa quisiera cerrar el círculo iniciado cuatro siglos antes con el poema Diego de San Pedro “A una señora a quién rogó que le besase y ella le respondió que no tenía culo”.

12 de octubre de 2007

Doris Lessing, la admirable intolerante.

Hace años que leí Un paseo por la sombra, libro autobiográfico de Doris Lessing, pero me dejó una sensación de mujer valiente con la mirada firme sin estridencias; de quien sabe que el futuro aunque parezca duro siempre se alcanza reconociendo nuestra pequeñez humana con sus grandes errores pero con ideas sin sectarismos.

Aquella mujer que supo ver por donde camina la historia, porque ella descalzó sus pies para luchar sin perder de vista la claridad de las ideas para una sociedad humana sin distinción de banderas o himnos.

Este libro empieza con una cita de un escritor sufí (por cierto hijo de afgano y escocesa) que hoy, diez años después, es aún más vigente:

“Las personas, individualmente y en grupo, tienen que tomar conciencia de que en realidad no pueden reformar la sociedad ni relacionarse con los otros como seres razonables a no ser que cada individuo haya aprendido a delimitar y a tener en cuenta las diferentes pautas de las instituciones coactivas que le rigen, sean o no oficiales. Poco importa lo que le dicte la razón; reincidirá siempre en la obediencia a la entidad coactiva mientras lleve dentro de sí sus pautas” (Idries Shah, Caravan of Dreams).

Me alegra que los del Nóbel hayan pensado en esta mujer sencilla, escritora, lúcida, firme y luchadora en un mundo tan acartonado como es el de la literatura triunfante. Al final del libro autobiográfico escrito en 1997, después de relatar sus peripecias personales y actividades políticas de los años sesenta, escribe:

“A finales de un siglo de gran romanticismo revolucionario; de aterradores sacrificios para alcanzar los paraísos y los cielos en la tierra y el debilitamiento del estado; apasionados sueños de utopías, mundos fantásticos y ciudades perfectas; intentos de comunas y mancomunidades, de cooperativas, de kibutzin y koljoses… después de todo esto, ¿quién de nosotros habría creído que la mayor parte de los habitantes del mundo se conformarían agradecidos con un poco de honestidad, una mínima competencia del gobierno?

Uno admira a esta mujer, antaño intolerante y luchadora contra el racismo de su país, las desigualdades sociales y ahora, también intolerante, con la alienación de las ideologías. Una mujer que ahora a sus 87 años piensa esto de los hombres, según destaca en una entrevista en The Times:"Los hombres han sido un invento reciente. Tienen ideas diferentes, pero son imprevisibles, no se puede contar con ellos. Todavía no se ha asentado. Estará usted de acuerdo en que, la mujer es más firme, sólida. Tienen un empaque con raíces, aunque no pensemos así"

9 de octubre de 2007

La anguila y el pozo



Aún aturdido por la muerte de un sobrino, joven profesor de Ecología, he acudido a mi colección de poetas nórdicos con la ilusión de refrescarme con las estrofas de nieve y vida, que con tanta pulcritud te encuentras en las hojas del libro Poesía Nórdica (Ed. de La Torre).

Este poema escrito en 1982 es inquietante pero sereno. Es de Lars Gustafsson, poeta, filósofo y novelista que precisamente el pasado mes de mayo publicó un artículo (La lógica de la tolerancia) en EL PAIS, donde explica su postura sobre el multiculturalismo en una sociedad occidental en crisis.
A uno le ocurre, como al poeta, que a veces se siente anguila y pozo a la vez:
En la vieja Escania había una costumbre:
En los negros y profundos pozos
echaban crías de anguila marina.
Estas anguilas se quedaban toda la vida
cautivas en las tinieblas de los profundos pozos.
Manteniendo el agua limpia y cristalina.
Cuando alguna vez sube la anguila del pozo,
blanca, horrorosamente grande, capturada en el cubo,
ciega, retorciéndose, entrando y saliendo
del misterio de su cuerpo, sin saber, inconsciente,
todos se apresuran a echarla de nuevo al agua.
A menudo me creo estar
no sólo en lugar de la anguila en el pozo,
sino ser pozo y anguila a la vez.
Prisionero en mí mismo, pero ese yo
es ya algo diferente. Estoy allí.
Y lo lavo con mi serpenteante,
barrosa, blanquecina presencia entre tinieblas.

1 de octubre de 2007

Musil y la estupidez



Después de dar un paseo por los medios de comunicación, tertulias blogeras, uno casi se atrevería a meditar y escribir sobre la estupidez reinante en estos tiempos que vivimos. Pero mejor será acudir a Robert Musil y transcribir unos párrafos de una conferencia que pronunció en la Confederación Empresarial Austríaca en 1937. Empieza con esta pequeña introducción:
"Si la estupidez no tuviera algún parecido que le permitiese pasar por talento, progreso, esperanza o perfeccionamiento, nadie querría ser tonto. Esto lo decía en 1931; ¡ y nadie se atreverá a dudar que desde entonces el mundo ha visto aun más progresos y perfeccionamientos!"
Hace una exposición de los diferentes significados que puede darse al hablar de la tontería o estupidez, y termina con la más peligrosa que es la más influyente en los medios políticos y de comunicación: la estupidez "inteligente". La define como la que se atreve a medirse con tareas que no le competen. Dice Musil que "esta tontería elevada es la enfermedad propia de la cultura. Se extiende hasta las formas más altas de intelectualidad; pues así como la tontería auténtica es una artista apacible, la inteligente es la que coopera al continuo trajín de la vida espiritual pero sobre todo a su inconsistencia y falta de resultados...La tontería que aquí se aborda no es una enfermedad mental y sin embargo es la más mortalmente peligrosa"
A todo esto Musil responde con el más importante medio,yo diría que único, para enfrentarse a la estupidez: la modestia, que no debe implicar una parálisis en el juzgar o decidir cuando no se entiende suficientemente lo que tenemos que abordar en nuestra vida.
Terminaba su disertación ante los empresarios austríacos, repito en 1937, con una máxima que supone ya medio camino hacia una forma de vida plena de perspectiva "obra tan bien como puedas y tan mal como sea preciso, y mantente siempre consciente de los márgenes de error de tu acción"

27 de septiembre de 2007

Pessoa y mis zapatos



Camino por estas calles valentinas con zapatos nuevos, que es como me siento con mi recién estrenada sexta década en este mundo que muere y nace cada día. Y casi sin querer, ha caído en mis manos un libro que releo muy de tarde en tarde, un libro que escribió aquel lisboeta, silencioso, lánguido y angustioso a la vez. Fernando Pessoa, tedioso oficinista destripador del tiempo gris de la ciudad blanca, en la que supo levantar pirámides con palabras para enterrar su ingenio vivo con aromas de café, vino, absenta y tabaco. El poeta que pensaba, ya en aquellos días de la antesala de la locura europea, “el derecho a vivir y a triunfar se conquista hoy con los mismos procedimientos con que se conquista el internamiento en un manicomio: la incapacidad de pensar, la amoralidad y la hiperexcitación”.

Recuerdo y transcribo este apunte de su “Libro del desasosiego”, escrito tres años antes de morir (1935):
Regla es de la vida que podemos, y debemos, aprender con todo el mundo. Hay cosas de la seriedad de la vida que podemos aprender con los charlatanes y bandidos, hay filosofías que nos proporcionan los estúpidos, hay lecciones de firmeza y de ley que viene en el acaso y en los acaso. Todo está en todo.
En ciertos momentos muy claros de la meditación, como aquellos en que, al principio de la tarde, vago observador por las calles, cada persona me trae una noticia, cada casa me ofrece una novedad, cada letrero contiene un aviso para mí.
Mi paseo callado es una conversación continua, y todos nosotros, hombres, casas, piedras, letreros y cielo, somos una gran multitud amigo, que se codea con palabras en la gran procesión del Destino”.

No deja de ser curioso que en mis paseos urbanos, después de más de sesenta años de las palabras de Pessoa, mis zapatos aún se cruzan con muchos incapaces de pensar, amorales e hiperexcitados, y los manicomios han desaparecido pero vivimos más años.

23 de septiembre de 2007

Corona

Ahora que termina el verano y parece que por fin los que vivimos cerca del mar Mediterráneo podremos descansar un tiempo del bochornoso calor, ahora que todos miramos los ojos de los que nos rodean para ver un trozo del tiempo que vivimos sin temor ni miedo a que por fin la piedra pueda florecer, la utopía, he recordado un poema de aquel judío que vivió un tiempo lleno de piedras y cenizas, una época que no pudo soportar aunque escribiera en la lengua de los asesinos de su familia.
En 1948 escribió este poema antes de irse a vivir a París, la ciudad que lo vio morir: Corona


En mi mano el otoño come su hoja: somos amigos.
Extraemos el tiempo de las nueces y le enseñamos a caminar:
regresa el tiempo a la nuez.
En el espejo es domingo,
en el sueño se duerme,
la boca dice la verdad.
Mi ojo asciende al sexo de la amada:
nos miramos,
nos decimos palabras oscuras,
nos amamos como se aman amapola y memoria,
nos dormimos como el vino en los cuencos,
como el mar en el rayo sangriento de la luna.
Nos mantenemos abrazados en la ventana, nos ven desde la calle:
tiempo es de que se sepa,
tiempo es de que la piedra pueda florecer,
de que en la inquietud palpite un corazón.
Tiempo es de que sea tiempo.
Es tiempo.
(Traducción de José Ángel Valente)

20 de septiembre de 2007

Horacio y los obispos



Después de meditar En el bosque del amigo Luis, este verano he decidido leer a Horacio (Sátiras, Epístolas, Arte poética) y me ha sentado como un parche Sor Virginia en una noche de tos y fiebre de mis inviernos caspolinos años cincuenta. Leer los originales (bien traducidos) y no las reseñas o resúmenes que tanto abunda hoy, te llevan a comprender la importancia de los textos clásicos y sobre todo la memez con que se habla y opina de todo lo que se nos pone delante de la mal llamada opinión pública -potenciales consumidores o votantes- sin saber nada en profundidad, tal vez porque se busca la facilona aprobación social (“un patrón que crea que compartes sus intereses alabará tu diversión con uno y otro pulgar” Horacio).

Todo esto viene a cuento de mis lecturas del apacible Venusiano y tratar de comprender los continuos altercados que se han montado con la toma de postura de la Iglesia Católica de España (especialmente sus Obispos) en materias de educación, biología, homosexualidad. Para entender un poco todo esto habría que beber en las fuentes de donde salen esos torrentes tumultuosos de negras sotanas y variopintos partidos conservadores. Una de esas fuentes imprescindibles son los Cánones (Disposiciones) del Concilio Vaticano I celebrado entre 1869 y 1870. Yo tomo de Angel y su magnífico blog estos puntos como esenciales para comprender las actitudes de los obispos.
“Si alguno fuere tan osado como para afirmar que no existe nada fuera de la materia: sea anatema.
Si alguno dijere que la razón humana es de tal modo independiente que no puede serle mandada la fe por Dios: sea anatema.
Si alguno dijere que todos los milagros son imposibles [...] o que los milagros no pueden ser nunca conocidos con certeza, ni puede con ellos probarse legítimamente el origen divino de la religión cristiana: sea anatema.
Si alguno dijere que las disciplinas humanas deben ser desarrolladas con tal grado de libertad que sus aserciones puedan ser sostenidas como verdaderas incluso cuando se oponen a la revelación divina, y que estas no pueden ser prohibidas por la Iglesia: sea anatema.
Si alguno dijere que es posible que en algún momento, dado el avance del conocimiento, pueda asignarse a los dogmas propuestos por la Iglesia un sentido distinto de aquel que la misma Iglesia ha entendido y entiende: sea anatema.”


Tampoco hay que olvidar que fue en dicho Concilio donde se estableció la infalibilidad del Papa, de este modo tan riguroso e irreformable:

“El Romano Pontífice, cuando habla ex cathedra, esto es, cuando en el ejercicio de su oficio de pastor y maestro de todos los cristianos, en virtud de su suprema autoridad apostólica, define una doctrina de fe o costumbres como que debe ser sostenida por toda la Iglesia, posee, por la asistencia divina que le fue prometida en el bienaventurado Pedro, aquella infalibilidad de la que el divino Redentor quiso que gozara su Iglesia en la definición de la doctrina de fe y costumbres. Por esto, dichas definiciones del Romano Pontífice son en sí mismas, y no por el consentimiento de la Iglesia, irreformables. De esta manera si alguno, no lo permita Dios, tiene la temeridad de contradecir esta nuestra definición: sea anatema”

Yo soy de los ingenuos que creen que en este mundo pueden convivir la razón y la Fe, pero cuando al volver mis ojos a Horacio, escucho atento: “… para mí quien vive con miedo no será libre nunca”, entonces pienso que con tantos anatemas poco margen queda a la libertad (de pensamiento), poniendo en peligro una de las columnas de la convivencia entre los humanos y su progreso.

Tendremos que averiguar primero qué es libertad, espero que lo aprenda en el curso que me he matriculado de Adela Cortina: Teorías de la libertad.

14 de septiembre de 2007

Peñíscola, Moratín e Irak.


En Peñíscola, una ciudad sitiada con soldados como únicos habitantes, Leandro Fernández de Moratín sufró en su cuerpo y en su ánimo aquello de lo que huía desde hacía más de un año: la guerra. Casi todas las casas de aquella ciudad fueron derruidas por las bombas de las tropas del General Elío. Decía Moratín en una carta: "Pasé diez meses, los más amargos de mi vida.Nos sitiaron, nos tiraron más de catorce mil tiros de cañón y mortero; la ciudad se reduxo a un montón de ruinas; voló encima de nuestras cabezas como una quinta parte del castillo..."
En Junio de 1814 acabó el sitio y los pocos habitantes que quedaron pudieron salir libres pero hundidos moralmente.
El 23 de mayo de aquel año se publicó este anuncio en el Diario de Valencia, de cuya edición se encargó anteriormente Moratín y su amigo Estala:

Exposición que hizo la Ciudad de Peñíscola a S.M. el Señor D. Fernando VII.

Señor: La oprimida ciudad de Peníscola, con el más alto respeto, dice: Que tiene el honor de ofrecer a vuestra fidelidad la total desolación de sus edificios, la destrucción de su campiña, diez y nueve meses de destierro y dispersión de sus hijos por los montes, salvajemente albergados en chozas y grutas, la muerte de más de un tercio de sus pobladores a manos de la intemperie, sustos y miseria, con otros innumerables males, se le deben acumular hasta la libertad de sus muros: votos puros de un pueblo fiel en la cautividad de su amado Monarca, que con el recobro de su libertad, y entrada en este territorio, la transportan de alegría y apresuran a de mostrar su justo júbilo, tributando el más humilde y cordial para bien y homenaje que mas victorioso rindieron sus bisabuelos a los de V.M. a principios de siglo último. Dignaos, Señor, admitirlos y tener en consideración a una Ciudad que tanto ha padecido, padece y debe padecer por V.M., de cuyo paternal corazón tanto necesita para su reedificación llegado el deseado momento de la libertad de la malhadada Peníscola. Campo desvastado de la misma y su habilitado consistorio. 13 de abril de 1814.—Sr. S.A.L.R.P. de V.M..—José Antonio Balyarri.—Gaspar Roig.—Pedro Tomás Coscollano.—Pedro Vicente Fresquer.—Pascual Albiol.—Pasqual Mundo.—Gabriel Esbrí.—Juan Bautista Llaudis, Secretario.” (Diario de Valencia 23 mayo 1814, Hemeroteca Municipal )

Después de aquella experiencia, el General Elío desterró al tímido e ilustrado Moratín por afrancesado. En Navidad tomó su Sopa de almendras, muy lejos de su casa de Madrid y con un solo pensamiento en su cabeza: "el que no puede apagar el fuego de su casa se aparta de ella".

Muchas veces la invasión de Irak, guerra y continuidad del conflicto (por la acción de los terroristas,¿son guerrilleros?) me recuerda a nuestra guerra de "Independencia", porque parece que el ejército Imperial que ha invadido lo hace con la misma "Ilustrada" intención de llevar la democracia, la educación, el progreso y la paz a un país arruinado por la pobreza y la ignorancia. O, tal vez no... Lo que no cambia en las guerras es lo de los "daños colaterales".

9 de septiembre de 2007

Crecer o morir

Esta parece la consigna de las economías de todos los países. Como si fuera una orden que hay que seguir a ciegas, la tiranía de los genes. El tiempo nos hace frágiles y la historia, aunque la manipulen, nos ilustra muy certeramente sobre la duración y el final. Serge Latouche lo explica muy bién en una reciente entrevista en LA VANGUARDIA. El mantiene que en los países ricos se tiene que poner fin al crecimiento, es más, cree que hay que decrecer para no arruinar a todo el planeta.

- De seguir creciendo al 2% anual, en el año 2050 la humanidad necesitaría ya explotar ¡30 planetas! como la Tierra para sostener tal crecimiento. Ahora consumimos el patrimonio acumulado por la Tierra en miles de años: hoy quemamos en un año lo que la fotosíntesis tardó 100.000 años en producir.

Esta preocupación por el futuro, al parecer no se da en estos términos en los poderes establecidos del país más grande de la historia. Pero sí se oyen o leen, llamadas de atención de algunos personajes que se inquietan por el futuro y sin querer les viene a la cabeza el final del Imperio Romano (¡! Sigue la dictadura de los genes, el instinto de conservación).

Uno de ellos es David M. Walker, en un artículo publicado el pasado 5 de septiembre en EL PAIS expone su preocupación porque en los próximos decenios EE.UU no van a tener suficientes trabajadores que paguen impuestos para seguir creciendo como hasta ahora .Basándose en datos económicos que, al parecer, conoce bien por su trabajo como Responsable de la Oficina de Cuentas del Gobierno Federal, vaticina malos tiempos si no se mira al futuro de forma más realista. Hace un llamamiento al Gobierno, Congreso, ayuntamientos, empresas, universidades, instituciones benéficas, think-tanks, Ejército y medios de comunicación (sorprende que no señale a las confesiones religiosas) para: recuperar la disciplina fiscal (menos endeudamiento) y centrarse en el futuro. Más de lo mismo, la razón puesta al servicio de la sinrazón.

Es como "El acróbata" de Francesc Torres, que trata mantenerse en equilibrio entre su deseo y las leyes de la física, la sinrazón y la naturaleza, una lucha constante en un tiempo limitado.

A pesar de todo, uno piensa como aquel italiano del siglo pasado cuando decía que hay que ser pesimista con la razón pero optimista con la voluntad.

5 de septiembre de 2007

Por aquella carretera estrecha, el abismo.


Por aquella carretera estrecha de los Picos de Europa, sin vallas quita miedo, con abismos, precipicios, simas, tajos, barrancos estomagantes, entre aquellas montañas de silencio ansíe como nunca alcanzar la meta de aquel viaje bucólico a los Lagos de Covadonga. Arriba en la llanura con vacas, cabras y muchos turistas aglomerados me encontré con esta valla. Valla que incitaba a saltarla para ver de cerca el abismo de la naturaleza sin multitudes, naturaleza sin humanidad: el vacío.

Hoy me he comprado el último libro de Enrique Vila-Matas, mi escritor vivo favorito, que precisamente se titula: Exploradores del abismo. El narrador cita a un poeta por mi desconocido, Roberto Juarroz, que también habla del vacío en su Poesía Vertical :

A veces parece

que estamos en el centro de la fiesta

Sin embargo

en el centro de la fiesta no hay nadie

En el centro de la fiesta está el vacío

Pero en el centro del vacío hay otra fiesta.

Lleno de contradicciones, es como si buscases en la naturaleza sin humanidad el abismo y vas como si fueras a una fiesta y sientes miedo, miedo que erige vallas de seguridad.

2 de septiembre de 2007

El dolmen en el pozo




Tras unos días de viaje al norte, en busca de ríos y bosques sombríos, y descanso a orillas del Mediterráneo vuelvo a mi paisaje cotidiano de urbanita sosegado.

Creo que era Hawthorne el que declaraba en boca de un personaje de “El fauno de mármol” que vivimos al borde de una enorme sima, abismo o pozo, de la que nos separa una tenue lámina. Hay que pisar con mucho cuidado porque todo nuestro mundo ilusorio puede caer en ese profundo pozo donde se abre la boca del tiempo que devora estatuas y ejércitos.

Ese pozo, símbolo de lo que no vemos pero presentimos en forma de creencias, lo he visto en Cangas de Onis, el mes pasado, dentro de la Iglesia de la Santa Cruz. Es un pequeño templo construido en el siglo VIII sobre un dolmen del neolítico, levantado como sepulcro o recinto mortuorio. La iglesia fue derribada en 1936 para dejar al aire libre aquellas losas de más de 4000 años, después de la guerra los vencedores volvieron a reconstruirla. Y así está, un templo de creencias modernas sobre otro más primitivo regado con mucha sangre. Cuando entras en la diminuta nave te das de bruces con la barandilla que cerca el agujero donde se ven las enormes lajas de piedra de más de dos metros. Y sin querer te vienen silenciosas imágenes de gentes de aquellas montañas, monstruos, guerras, estatuas caídas y las piedras del río rodando sin descanso. De aquel pozo sagrado pueden surgir muchos sueños o pesadillas que el tiempo ha seleccionado cuidadosamente para cada uno de los visitantes.

Al salir nos acercamos al puente sobre el río Sella, con su Cruz colgante como un festón. Unos niños saltan desde las rocas como hacían sus antepasados, tienen que exhibir su vacilación y valentía. Nosotros nos acercamos a una sidrería de rincones mojados, todos contentos porque la delicada lámina que nos separa del abismo no se rasgue y demos con nuestras ilusiones y esperanzas en la sima sin fondo del pasado.